<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><rss xmlns:atom='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0' version='2.0'><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587</atom:id><lastBuildDate>Wed, 30 May 2012 08:18:26 +0000</lastBuildDate><category>Cuentos Desquiciados</category><category>Bestiario</category><category>Bejaranías</category><category>Por decir algo</category><category>Publicaciones y Premios</category><category>Artículos Punzantes</category><category>Jony en Angola</category><category>Lucía</category><category>La crisis no existe</category><category>Breves historias tremebundas</category><category>Invenciones dispersas</category><category>Fuente Santa</category><category>Diario</category><category>Hombres de Musgo</category><category>Grotescario</category><category>Apuntes literarios: mis fantasías selectas</category><title>Gabriel Cusac Sánchez</title><description></description><link>http://www.gabrielcusac.net/</link><managingEditor>noreply@blogger.com (Jony)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>169</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587.post-2924907668137624471</guid><pubDate>Mon, 28 May 2012 16:50:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-05-28T19:59:41.983+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Invenciones dispersas</category><title>De mi encuentro con un vagabundo singular</title><description>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-BHS-22bz7aM/T8O76ajZ9hI/AAAAAAAAAuQ/7OrygnqV4Ew/s1600/espantapajaros%2Bcon%2Bpajarito%2Bde%2BOlivares.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-BHS-22bz7aM/T8O76ajZ9hI/AAAAAAAAAuQ/7OrygnqV4Ew/s400/espantapajaros%2Bcon%2Bpajarito%2Bde%2BOlivares.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5747644161689515538" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Recupero aquí una de mis fantasías antiguas, que escribí -y no por casualidad- poco después de la devota lectura de&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Industrias y andanzas de Alfanhuí&lt;/span&gt;, ese prodigio de inspiración. "Benéfica lluvia de fantasía",  lo llamé entonces. Era cuando los tintes textiles de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;la ciudad estrecha&lt;/span&gt; encarnavalaban el río, cuando España se llenaba de fastos -&lt;span style="font-style: italic;"&gt;panem et circenses&lt;/span&gt;- y cuando aún existían rescoldos de la llamada &lt;span style="font-style: italic;"&gt;conciencia de clase&lt;/span&gt;. Pero estos ya son otros cuentos; hablábamos de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Alfanhuí&lt;/span&gt;. Cuánto me gustaría que la feliz deuda que tengo con Rafael Sánchez Ferlosio fuese heredada &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;por mis pequeños salvajes. Haré lo que pueda al respecto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Vi al espantapájaros flotando en la charca del Canalizo. Parecía desteñirse en las aguas, liberando una estela azulada y tenue que culebreaba río abajo. El espantapájaros vestía dos harapos milenarios, un chaleco deslustrado y unos pantalones escasos que modestamente cubrían su cuerpo de hierba. En efecto, no era un espantapájaros de paja, sino de verde hierba, salpicado además de amapolas y margaritas tan menudas que parecían de ensalmo. Diríase espantapájaros fecundo. Casi me caí del susto cuando el pelele, girando su cabeza hacia mí, me dijo:&lt;br /&gt;-Dame tu merienda.&lt;br /&gt;Y, abandonando su posición yacente sobre las aguas, se acercó braceando hasta una roca de la orilla. Sobre ella reposaban una flauta rústica y un sombrerón de paja, sobre cuya copa se asentaba un insospechado nido de alondra. Había dos polluelos clamando su pitanza; los padres estarían a la busca. El extraño ser se tumbó en la roca, chorreando copiosamente. Con un gesto, me invitó a acompañarlo. Me senté a su lado, y le ofrecí un bocadillo de tortilla, mi merienda. Él lo partió en dos, con sus manos aún mojadas, y me dio la mitad. Comimos sin palabras, escuchando el vocear impetuoso del río todavía mozo. Retornó la alondra madre portando en su pico una lombriz parda. El espantajo viviente me volvió a asustar, rompiendo de pronto el silencio con una exclamación entusiasta:&lt;br /&gt;-¡Viva la tortilla rica y amarilla!&lt;br /&gt;Me miró. Sus ojos eran de azul y plata; su mirada parecía joven y anciana a la vez.&lt;br /&gt;-¡Viva! -grité solidariamente.&lt;br /&gt;A partir de ese momento su boca se convirtió en un torrente de palabras, palabras con sabor de otra época y también de libertad. Era un cicerón jovial, exagerado y grandilocuente. Me explicó su condición de vagabundo -la más honrosa profesión habida y por haber, según su criterio- y el motivo de la facha vegetal. De tanto errar por los caminos, de tanto sol y tanta lluvia posados en su pellejo, le habían germinado las plantas sobre el cuerpo. Incluso me llegó a enseñar un pequeño sembrado de trigo que le crecía en torno al ombligo, unas espigas diminutas donde se engarzaban, como frutos cristalinos, las gotas capturadas en el baño. Contó el vagabundo de su querencia a recorrer las riberas fluviales, y que en Béjar, decidido a darse un baño, bajó a los pies del Puente Nuevo, descubriendo unas orillas basureras y un caudal azul, tan intensamente azul que el remojón no podía ser ni natural ni saludable. Al vagabundo le apenaban mucho los ríos sucios; decía que eran las venas enfermas de la tierra. Pero, por desgracia, tuvo que tirarse de cabeza a las aguas de lepra azul, porque un perro enorme y mal avenido, saliendo como una bala de la gran fábrica lindante, parecía tener intenciones asesinas. Por eso el vagabundo estaba limpiándose los tintes en el Canalizo, donde el río de nombre misterioso, el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Cuerpo de Hombre&lt;/span&gt;, todavía estaba sano.&lt;br /&gt;Hablamos de todo un poco y nos despedimos con el roce del anochecer. Él se dirigía a las fuentes madres; pararía a dormir cuando ya no viera las piedras del camino. Yo emprendí la vuelta a casa, pensando tristezas. Como que en la escuela no me enseñaron a escuchar a los pájaros, ni a los vientos, ni a los ríos. Quizá, en la escuela, intentaron borrarme el alma.&lt;br /&gt;En casa tengo una cajita de cristal. Guardo en ella flores y espigas en miniatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Semanario &lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Béjar en Madrid&lt;/span&gt;,&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;24 de julio de 1992&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1956100123144483587-2924907668137624471?l=www.gabrielcusac.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.gabrielcusac.net/2012/01/de-mi-encuentro-con-un-vagabundo.html</link><author>noreply@blogger.com (gabriel cusac)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-BHS-22bz7aM/T8O76ajZ9hI/AAAAAAAAAuQ/7OrygnqV4Ew/s72-c/espantapajaros%2Bcon%2Bpajarito%2Bde%2BOlivares.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587.post-4087325406310737235</guid><pubDate>Mon, 14 May 2012 18:02:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-05-15T19:22:55.842+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Invenciones dispersas</category><title>Relato de un ciego de Marrakech</title><description>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-mO5xCSXBHGk/T7KP-jyvq4I/AAAAAAAAAuA/x1uBPOdBgc0/s1600/luna%2Bmunch.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 464px; height: 205px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-mO5xCSXBHGk/T7KP-jyvq4I/AAAAAAAAAuA/x1uBPOdBgc0/s400/luna%2Bmunch.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5742810779773545346" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La luna parecía otorgar a mi padre los sueños nocturnos; él no podía dormir sin haberla contemplado antes. A veces, en las noches oscuras, cuando nubes negras se entretejían para obrar un perverso telón al firmamento, mi padre, sentado en un banco del jardín bajo la suave custodia de dos cedros plateados, quedaba como entablillado mirando el cielo, sin mover un músculo hasta descubrir siquiera un resquicio de luna, aun fuera breve como un suspiro. Hallaba entonces venia para retirarse a su lecho.&lt;br /&gt;Mi madre le sospechaba un pacto íntimo con la reina de la noche. Mi madre decía: "Nació a la luna llena, en el desierto. Y sólo había madre, arena y luna cuando fue parido, una luna tan grande y poderosa que su luz borraba la de las estrellas. A él se lo contó su madre, él me lo ha contado a mí". Recuerdo que mi padre, a la luna llena, silbaba melodías imaginadas, melodías extrañas, lentas y llenas de dulzura que finaban desmoronándose con placidez, como fuego que se extingue en brasas, como sol que se oculta al crepúsculo dejando el cielo teñido de pinturas serenas...¡Oh, mis ojos ciegos!&lt;br /&gt;Mi padre también murió bajo la luna llena, en el jardín. Quizá ella le hubiera llamado. Esa misma noche, al acostarme, me enseñó una cajita de plata redonda y pulida, pequeña como el puño de un niño. Me dijo: "Aquí guardo un pedazo del corazón de la luna. Ella me lo trajo, hasta mi ventana, prendido en un rayo. Sentí su sonrisa en aquel momento, oí que susurraba mi nombre. Aquí, hijo mío, tienes mi secreto y mi más preciado tesoro, que es tuyo ahora. No desveles nunca el secreto, no enseñes jamás el pedazo de corazón de la luna, salvo cuando sientas cercana la hora final. Cédelo entonces a tu persona más querida". Abrió la caja, y vi por primera vez la maravilla. Luego hice juramento sobre la mano de mi padre. ¡Triste de mí! No merezco haber nacido.&lt;br /&gt;Guardé el secreto durante años. Cuando me hallaba afligido abría la cajita y veía un fulgor de nieve, y sentía ganas de silbar. Silbaba las mismas músicas que había escuchado a mi padre, y notaba cómo un soplo limpio recorría mis entrañas. Por un tiempo viví con acomodo. Tenía una gran casa, mis camellos eran los mejores de Marrakech y siempre me acompañaba una bolsa llena de dinares. Y el pedazo de corazón de luna era mi amuleto de dicha.&lt;br /&gt;Pero el destino quiso enseñarme su verdad inexorable, derrotando mis negocios y mi hacienda como la langosta arrasa una cosecha. Llego un día en que, como Ayub, me vi pobre y desesperado, sin más posesión que unas ropas viejas y la cajita de plata con su secreto. Tuve que buscar caridad rondando las mezquitas y las moradas de los principales, tuve que arrastrarme por el zoco buscando fruta podrida, tuve que arrebañar huesos como un perro. ¡Cuán atrás quedaron aquéllos que se decían amigos! Y aunque el pedazo de corazón de luna me inspiraba hermosos sones, el hambre y la desdicha me acosaban con la fuerza del simún.&lt;br /&gt;La traición es el más sucio de los pecados, extranjero. Y aquel que traiciona la promesa hecha a un padre merece sufrir los castigos más crueles hasta el término de sus días, porque ese ser pecador ha renegado de la misma sangre que le ha dado la vida, la sagrada sangre de los antepasados. Yo traicioné a mi padre, a mi sangre y a la luna; yo quise enseñar el secreto por precio ante unos extraños que me ofrecían un puñado de monedas. Abrí la caja de plata, y delante de mis ojos estalló el fulgor de mil soles, y la plata se fundió en mis manos, que ahora son de leproso. Cegué.&lt;br /&gt;Márchate, extranjero, pues soy indigno de hablar con los hombres. Márchate, y déjame orar un perdón  que no merezco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Semanario Béjar en Madrid, noviembre 1992&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1956100123144483587-4087325406310737235?l=www.gabrielcusac.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.gabrielcusac.net/2012/05/relato-de-un-ciego-de-marrakech.html</link><author>noreply@blogger.com (gabriel cusac)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-mO5xCSXBHGk/T7KP-jyvq4I/AAAAAAAAAuA/x1uBPOdBgc0/s72-c/luna%2Bmunch.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587.post-4874782232993100918</guid><pubDate>Fri, 04 May 2012 15:14:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-05-04T17:48:41.052+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Apuntes literarios: mis fantasías selectas</category><title>En las montañas de la locura, Howard Phillips Lovecraft</title><description>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-40Ep6ee0oR0/T6P5cutsgOI/AAAAAAAAAtw/fOL3pOaVWrg/s1600/Roerich.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 252px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-40Ep6ee0oR0/T6P5cutsgOI/AAAAAAAAAtw/fOL3pOaVWrg/s400/Roerich.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5738704622171488482" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tratamos hace poco -&lt;span style="font-style: italic;"&gt;decíamos ayer&lt;/span&gt;- de Leopoldo María Panero, y de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Aquello que callan los nombres&lt;/span&gt;. En el prefacio a la segunda edición del volumen&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Palabras de un asesino&lt;/span&gt;, donde se recoge el cuento, Panero introduce un grito de locura: ¡&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tekelili&lt;/span&gt;!. Es un grito expresamente incógnito en su significado; no lo es en cuanto a su invención. Aparece en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La narración de Arthur Gordon Pym&lt;/span&gt; (publicada en 1838), como expresión de horror de los salvajes antárticos, y se repite como un eco en la legataria &lt;span style="font-style: italic;"&gt;En las montañas de la locura&lt;/span&gt; (1936), donde Lovecraft parece abusar tanto del préstamo como Poe -según leo en Bértolo Cadenas- lo hizo de Reynolds y Morrell. Poe, como Lovecraft, era ajeno a la marinería y, en realidad, poco nos importa el recurso deshonesto de sus calcos naúticos, cuya aportación a los valores literarios resulta insignificante. Lovecraft, por su parte, desarrolla sin disimulo las posibilidades que le brinda el relato pionero de su maestro, pero resulta incuestionable el logro de una deriva propia e inédita. Poe abre una brecha temática -también aprovechada por Jules Verne en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La esfinge de los hielos&lt;/span&gt;- que Lovecraft magnifica. Ambas novelas reflejan, por encima de cualquier consideración, la originalidad &lt;span style="font-style: italic;"&gt;patológica&lt;/span&gt; de dos geniales constructores de pesadillas.&lt;br /&gt;Casi a modo de diario, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;En las montañas de la locura&lt;/span&gt; es la crónica de una ambiciosa expedición antártica organizada por la Universidad de Miskatonic. El narrador, geólogo, es uno de los dos únicos supervivientes de la misma. La travesía, partiendo de Boston, del bergantín &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Arkham&lt;/span&gt; y de la corbeta &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Miskatonic&lt;/span&gt;, resumida en unas escasas páginas, prácticamente queda soslayada. En cambio, el más temprano indicio de horror en el continente blanco, materializado en una huella fosilizada, no tarda en aparecer. Se trata de una marca triangular y &lt;span&gt;estriada&lt;/span&gt;, sobre pizarra, de incomprensible antigüedad, ya que las primeras estimaciones la datan en el periodo cámbrico.  La autoría de la huella queda esclarecida en el posterior hallazgo de una criatura fósil de quimérica taxonomía, donde se confunden los reinos vegetal y animal, y, aun dentro de éste, lo terrestre, lo aéreo y lo marino: "...recuerda ciertos monstruos de mitos primitivos, sobre todo las fabulosas Cosas Arcaicas del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Necronomicón"&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;A partir de este momento, el relato entra en una fase torrencial. Sería impertinente, si no ya obsceno, restar un ápice de emoción al posible lector detallando los eslabones de una cadena abominable; baste decir que Lovecraft da rienda suelta a sus más oscuros delirios: el delirio agorafóbico de unos &lt;span style="font-style: italic;"&gt;himalayas&lt;/span&gt; cúbicos y de unas ruinas colosales y absurdas, sin equivalencia con ninguna de las arquitecturas conocidas; el delirio claustrofóbico y piranesiano de los laberintos subterráneos; el delirio cosmogónico de una cadena evolutiva sin conexión con la especie humana. A este respecto, debe apuntarse que en ningún otro de sus textos Lovecraft se ha mostrado tan explícito en el desarrollo de su creación genuina -aunque con obvios antecedentes en la obra de Hope Hogdson-, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;los mitos de Cthulhu&lt;/span&gt;, esa magna mitología que inaugura el camino de la ciencia ficción y del terror modernos. Asimismo, posiblemente debido a la necesidad de explicaciones "científicas" inherentes a la naturaleza del relato -donde el mismo narrador es un científico-, los excesos patéticos de la prosa lovecraftiana no resultan tan manifiestos como, por ejemplo, en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El caso de Charles Dexter Ward&lt;/span&gt; o &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El horror de Dunwich.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El efecto era de una ciudad ciclópea de arquitectura desconocidas del hombre y de su imaginación, con vastas acumulaciones de negrísima mampostería en las que se daban perversiones monstruosas de las leyes de la geometría. Conos truncados, planos o estriados, coronados por altas columnas cilíndricas con hinchazones bulbosas aquí y allá y coronados a su vez por hileras de delgados discos ondeados; extrañas construcciones combadas, parecidas a mesas, que sugerían pilas formadas por multitud de planchas rectangulares, o placas circulares o estrellas de cinco puntas que se invadían entre sí... Conos y pirámides mezclados, solos o coronando cilindros o cubos o conos truncados más aplastados o pirámides, y de vez en cuando torres como agujas en curiosos grupos de cinco... Todas estas febriles estructuras parecían estar entretejidas por puentes tubulares que cruzaban de una a otra a distintas alturas vertiginosas, y la escala que todo aquello suponía era aterradora y opresiva por su solo gigantismo. Todo el espejismo no se diferenciaba mucho de las formas más descabelladas que el ballenero Scoresby observó y dibujó en 1820, pero en aquel momento y lugar, con aquellas montañas oscuras y desconocidas elevándose a alturas estupendas, con el anómalo descubrimiento de un mundo primitivo en nuestras mentes, y el pensamiento de un desastre probable dominando la mayor parte de la expedición, creímos ver en él una malignidad latente, un presagio infinitamente malvado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;He hablado de "excesos patéticos". Quizá haya sido una afirmación veleidosa. Quizá incontestablemente puede argüirse que el patetismo en las obras de Lovecraft está en proporción directa con el efecto hipnótico provocado. Incluso Borges, ese enemigo del énfasis, ese sabio de literaturas y adalid de la economía literaria, dedicó un cuento -impecable en la forma, claro, pero de argumento hueco, insustancial- a la memoria del soñador de Providence: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;There are more things&lt;/span&gt;. Es gustoso capricho imaginar un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Necronomicón&lt;/span&gt; que reuniera la fantasía de Lovecraft con la sapiencia de Borges. Leerlo, sin duda, equivaldría a enloquecer.&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1956100123144483587-4874782232993100918?l=www.gabrielcusac.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.gabrielcusac.net/2012/05/en-las-montanas-de-la-locura-howard.html</link><author>noreply@blogger.com (gabriel cusac)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-40Ep6ee0oR0/T6P5cutsgOI/AAAAAAAAAtw/fOL3pOaVWrg/s72-c/Roerich.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587.post-6604973050302209160</guid><pubDate>Mon, 30 Apr 2012 20:18:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-04-30T22:36:19.265+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Por decir algo</category><title>Una frase del Principito</title><description>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-ft7xwa2w9tw/T573m_V_Z4I/AAAAAAAAAtg/gGZMaU8fQ58/s1600/imagenprincipito.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 263px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-ft7xwa2w9tw/T573m_V_Z4I/AAAAAAAAAtg/gGZMaU8fQ58/s400/imagenprincipito.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5737295224527349634" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Gracias, Amparo, por enviarme este mensaje. Tanta es su oportunidad que considero un deber publicarlo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Lector amigo o enemigo: yo tengo hijos, y no deseo su esclavitud. ¿Y tú?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1956100123144483587-6604973050302209160?l=www.gabrielcusac.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.gabrielcusac.net/2012/04/una-frase-del-principito.html</link><author>noreply@blogger.com (gabriel cusac)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-ft7xwa2w9tw/T573m_V_Z4I/AAAAAAAAAtg/gGZMaU8fQ58/s72-c/imagenprincipito.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587.post-2926497819131652763</guid><pubDate>Wed, 18 Apr 2012 15:49:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-04-21T11:05:36.508+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Apuntes literarios: mis fantasías selectas</category><title>Aquello que callan los nombres, Leopoldo María Panero</title><description>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-syoIYqN0B9o/T5J3siue0JI/AAAAAAAAAtU/71kOeOry0-s/s1600/Minotauro.gif"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 313px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-syoIYqN0B9o/T5J3siue0JI/AAAAAAAAAtU/71kOeOry0-s/s400/Minotauro.gif" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5733776882715775122" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Honestamente, en un prefacio &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sui géneris&lt;/span&gt;, el autor sincera respecto a este relato una intención iconoclasta, dos influencias -&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Là-bas&lt;/span&gt; de Huysmans, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La leyenda de San Julián el Hospitalario&lt;/span&gt; de Flaubert- y tres préstamos: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El toro de Minos&lt;/span&gt;, de Cotrell, para la descripciones -con toda intención tergiversadas, confiesa asimismo Panero- de Creta, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Los rollos del Mar Muerto&lt;/span&gt; de Wilson y el desierto de los evangelios. La intención es indubitable; las influencias, baladíes; los advertidos préstamos son piezas en la composición de una idónea geografía soñada. Utilizo los "Cuentos completos", valiosa recopilación a cargo de Túa Blesa, quien también ofrece algunas precisiones introductorias. Pero acaso todo esfuerzo de contextualización, paradójicamente, quizá nos conduzca antes a la anfibología que a la claridad.&lt;br /&gt;Ídem para mis palabras; pocas veces he estado tan convencido de la futilidad crítica como en este caso. Excuso semejante circunloquio en la fascinación que me produjo la lectura de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Aquello que callan los nombres&lt;/span&gt; y en la esperanza de que estas líneas sumen algún otro devoto. Mi móvil es, pues, emocional; mis argumentos, barro derritiéndose ante el fulgor de una obra impresionante.&lt;br /&gt;Maurice Le Blanc, escritor francés, narra en primera persona esta historia de demencia y exterminio. Empeñado en una búsqueda faústica del conocimiento y el triunfo, entra en conocimiento de una extraña secta a través de su amigo Pierre Dumont. La secta, maléfica e inconcebible, adora a un dios con cabeza de toro que necesita ser liberado de su propia creación: se trata del Minotauro, el Dios Loco. Los iniciados, según le revela Dumont, practican la biblioclastia, el uso ritual de las drogas, la coprofagia, el crimen. Fascinado hasta la obsesión, Maurice consigue que su amigo le invite finalmente al culto secreto. Una noche de invierno, en una cabaña situada en las entrañas de un bosque de árboles deformes, será testigo de un aquelarre que culmina con el descuartizamiento de un niño vivo -vehículo hierofánico y eucarístico- y el éxtasis caníbal.&lt;br /&gt;Horrorizado ante el terrible asesinato del niño, al que "hubiera amado como un amante o un padre", Maurice decide, al reponerse de la experiencia, consagrar su vida a la destrucción de los adoradores del Minotauro. Evoca a Huysmans: "puesto que el diablo existe, es preciso luchar contra él".  Con este fin llega hasta Micenas, donde vive el profeta del dios maligno, conocido como el Viejo. Sophia, una prostituta, le indica: "Lo hallarás solo en el desierto, más allá de las Ruinas del Palacio de los Reyes del Mar, o quizá aún más lejos, en el pueblo de Mochloss, que baña el para nada brillante río Pschira". La travesía del desierto de Argos -necesaria travesía iniciática, desierto que que no encontraremos en los mapas- conducirá a Maurice a su destino.&lt;br /&gt;La conclusión del relato, explosiva, blasfema, es una apoteosis del horror. Aquí no se detallará; quien quiera sufrirla, deberá emprender su propia travesía personal a través de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Aquello que callan los nombres&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Largo, pero no menos intenso, el cuento de Leopoldo María Panero tiene la virtud de desubicar al lector, internándole en un laberinto -el del Minotauro- deudor de la clave simbólica y el desafío a las convenciones, empezando por las intrínsecamente literarias. Por supuesto, el lector susceptible, aquel que entienda que la literatura debe someterse a corsés morales o religiosos, debe evitar este cuento y, en general, toda la obra de Panero. Debe evitar a aquél que escribe: "Por fin llegamos a un descampado, entrando luego en un bosque cuyos árboles estaban tan singularmente retorcidos que parecían falos irguiéndose contra la tiranía del cielo: ¡Rayo divino, golpéanos si puedes!". Debe evitar a aquél que hace aducir a su personaje la piedad pedófila, cuando el niño es sacrificado en el ceremonial satánico. Panero sigue la estela de Sade, de Lautréamont -citado al menos dos veces en el relato-, de Apollinaire; en realidad me sorprenden los antedichos reconocimientos, por parte del autor, a Huysmans y Flaubert.&lt;br /&gt;La espectacularidad del argumento en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Aquello que callan los nombres&lt;/span&gt; se acompaña de un tratamiento formal de rareza exquisita, donde a veces, entre párrafos compactos, se intercala inesperadamente la expresión poética. Panero escribe con pulcritud, sin que la empero manifiesta proliferación de calificativos distraiga el curso narrativo, sin que el obligado énfasis de un narrador atormentado, Maurice, llegue a resultar grotesco (defecto común entre &lt;span style="font-style: italic;"&gt;los fantásticos&lt;/span&gt;). En este punto se puede alegar que los diálogos de la ramera resultan artificiosos; no es menos cierto que su dramatismo -&lt;span style="font-style: italic;"&gt;tragedia griega&lt;/span&gt;- es absolutamente intencionado. Tanto como el nombre: Sophia. Pero cese ya el circunloquio; más veraz resulta una pequeña muestra de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Aquello que callan los nombres&lt;/span&gt;. Así comienza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Me cansa escribir cuando la fiebre es tanta, , cuando la luna quema, y quema tanto, ese brillo de locura en medio de la noche. Me fatiga&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;me deja exhausto este estúpido movimiento de la mano sobre el papel que quiere, quizás desesperadamente, dar sentido a una vida borrada, desaparecida como por encanto. Lo corriente en este tipo de confesiones dolientes hubiera sido empezar por revelar mi nombre, mi condición y mi esencia, pero llegado a este punto, por el contrario diré tan sólo que no sé quién soy yo, que soy para mí un misterio, y me contemplo en el espejo alucinado, asombrado, como quien está frente a un monstruo. Es como si me hubiera suicidado hace tiempo, en Micenas, y siguiera viviendo para nada, extrañamente; tanto es así que a veces llego incluso a pensar que la metáfora es cierta, y que estoy muerto, que soy un espectro extraviado en el mundo de los vivos. Por eso escribo deseperadamente, para dar fe, y no ya ante lectores improbables sino tan sólo ante mí mismo, de que esto que ahora es sólo el hecho abstracto de mantener mi conciencia en pie, sobre el vacío, tuvo, ya que no tiene, sentido. Porque yo soy sólo un recuerdo, una foto de un pariente muerto en el álbum de una familia estridente, ruidosa, y cuya alegría es como un insulto a mi enfermedad y mi desgracia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leopoldo María Panero (Madrid, 1948), quizá el último de los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;autores malditos&lt;/span&gt;, es bien conocido como poeta, no tanto como narrador. Su vida, esa avalancha detenida en los psiquiátricos, es retratada en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El contorno del abismo&lt;/span&gt;, de J. Benito Fernández.&lt;br style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1956100123144483587-2926497819131652763?l=www.gabrielcusac.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.gabrielcusac.net/2012/04/aquello-que-callan-los-nombres-leopoldo.html</link><author>noreply@blogger.com (gabriel cusac)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-syoIYqN0B9o/T5J3siue0JI/AAAAAAAAAtU/71kOeOry0-s/s72-c/Minotauro.gif' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587.post-389421573008361202</guid><pubDate>Thu, 12 Apr 2012 14:20:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-04-12T23:14:32.752+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Diario</category><title>El quedo susurro del delito</title><description>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-jNZcXsdNSfg/T4cRgewVqGI/AAAAAAAAAtI/xsJWdiwt5nU/s1600/diario_2.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 143px; height: 200px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-jNZcXsdNSfg/T4cRgewVqGI/AAAAAAAAAtI/xsJWdiwt5nU/s400/diario_2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5730568300561541218" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¡Cuánto tiempo sin abrir este diario de puertas abiertas (valga la redundante redundancia que aquí redunda)! Vuelvo. Vuelvo a la virtud de sus páginas impetuoso e inapelable, como vuelve la primavera a nuestros campos o el fascismo a la legislación patria; vuelvo con espíritu de reconciliación, como volvió el hijo pródigo, atendiendo (yo, no el hijo pródigo) a las múltiples peticiones de los seguidores de este blog, empero con toda justicia considerado de culto (aunque no cristiano). Vuelvo, también, porque hoy realmente tengo algo importante que contar: estoy sintiendo el quedo susurro del delito (y en esta frase ya no meto paréntesis).&lt;br /&gt;No creo que sea el único. Cuando era joven, practiqué el delito por una motivación emocional, es decir, considerándolo simplemente como la aventura ilícita. Delitos de poca monta, todo hay que decirlo; a lo más que llegué fue a concejal. Pero ya no están los tiempos para frivolidades. Hoy, como tantos compatriotas, atravieso una penosa coyuntura económica, entre otros motivos porque no soy socio de Goldman Sach. Tengo una hipoteca, un crédito, una familia numerosa y un sueldo miserable; llegar a fin de mes, desde hace tiempo, se ha convertido en una hazaña. Una más de las pequeñas hazañas a sumar en esta gran epopeya nacional que llamamos crisis, y que en realidad es un invento financiero tan fabuloso como simple, tan conocido como indecente: se llama especulación. En mi desesperanza, escribí al Defensor del Pueblo. Le venía a decir algo así: ya que el Estado está vaciando las arcas públicas para rescatar a la banca, qué poco costaría rescatarme a mí, un pobre desgraciado. Cuando llegó la respuesta, por carta certificada, abrí el sobre con ansiedad. Todavía no lo entiendo: el sobre contenía la misma solicitud que yo había enviado, aunque manchada de una extraña sustancia de color castaño. Misterios burocráticos.&lt;br /&gt;El caso es que la necesidad económica ha despertado en mi humilde ser la vena criminal. En mí, que ya me había convertido en un burguesito decente, un demócrata formal, un ciudadano común, es decir, alguien que se pasa por el forro de los cojones todas las desigualdades sociales mientras a él le marchen las cosas más o menos bien. En mí, que para no ser menos que mis vecinos ya iba a apadrinar un niño somalí, un quebrantahuesos de los Pirineos y un cerezo del valle del Jerte. En mí, que ya andaba buscando realzar mi perfil público como figurón en alguna sociedad honorable de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;la ciudad estrecha&lt;/span&gt;, tanto me daba la Asamblea Comarcal de la Cruz Roja que el Casino Obrero. Yo, tan majo y socialdemócrata en el facebook. Yo, esta puta mierda.&lt;br /&gt;Todo se ha perdido. El delito no deja de susurrarme. Paseo por el campo, y sin premeditación alguna me encuentro apreciando la altura de los cercados y la ausencia de sistemas de seguridad en los chalés. Camino por la ciudad, y al cruzarme con un constructor miro inconscientemente el reloj, como si una especie de deformación profesional me hiciera contabilizar sus hábitos y horarios con vistas a un futuro secuestro. Entro en el supermercado, y engullo furtivamente dos o tres latas de berberechos. Cuando alguien baja de un cohe, me aseguro de que lo deja cerrado. Como las vacas se quedan mirando el tren, yo me quedo mirando a los pensionistas que salen de los bancos. Pienso que no debe ser tan difícil descerrajar cabinas de teléfonos, parquímetros y expendedores de condones. Esta deriva criminal me hace incluso valorar la vuelta a la política. Estoy asomándome a los abismos de la degeneración. Y sé que sólo me detiene la solidez de mis principios, fundamentados en una educación laica, republicana e iconoclasta; también es importante señalar que en casa de mis padres recibía una hostia sin consagrar cuando me sorprendían robando un cazo del puchero.&lt;br /&gt;En todo caso, soy consciente de que el quedo susurro del delito ya tiene todos los visos de patología psiquiátrica. Y, de hecho, hoy he acudido a consulta. Tanta carrera y tanta polla, y mi especialista sólo tenía quince euros en la cartera. Qué tiempos, Señor, qué tiempos. Dicen las beatas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1956100123144483587-389421573008361202?l=www.gabrielcusac.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.gabrielcusac.net/2012/04/el-quedo-susurro-del-delito.html</link><author>noreply@blogger.com (gabriel cusac)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-jNZcXsdNSfg/T4cRgewVqGI/AAAAAAAAAtI/xsJWdiwt5nU/s72-c/diario_2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587.post-3178864600685840798</guid><pubDate>Thu, 05 Apr 2012 21:24:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-04-05T18:59:30.780+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Apuntes literarios: mis fantasías selectas</category><title>Las crónicas del sochantre, Álvaro Cunqueiro</title><description>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-ET--D82JgdQ/T33PEjiKDHI/AAAAAAAAAss/_FKPZYesKXE/s1600/guiaud_calvaire.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 249px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-ET--D82JgdQ/T33PEjiKDHI/AAAAAAAAAss/_FKPZYesKXE/s400/guiaud_calvaire.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5727961978250071154" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si alguna vez la distopía de Bradbury llegara a hacerse realidad, y si yo fuera uno de los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;hombres libro&lt;/span&gt; contados en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Fahrenheit 451&lt;/span&gt;, posiblemente escogería guardar en mi memoria&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;/span&gt;esta&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;/span&gt;dádiva cunqueiriana. Aun exento de semejante obligación heroica, por puro placer, reincido con vicio en las &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Crónicas&lt;/span&gt; desde que, hace ya muchos años, como una experiencia inaugural, como un redescubrimiento de la literatura, gocé su hallazgo. Con el gran Cunqueiro reconozco un débito impagable; esta novela es la partida más significada del montante.&lt;br /&gt;Rueda por los caminos de Bretaña una diligencia espectral, hueste de magnos ajusticiados. Comienza la aventura cuando &lt;span style="font-style: italic;"&gt;el Terror&lt;/span&gt;, subiendo y bajando las hojas de la guillotina con desparpajo sangriento, y, ante tales estridencias, Charles Anne Guenolé Mathieu de Crozon, sochantre de Pontivy, medita tomar las de Villadiego -que aquí equivalen a las de Nantes, buscando asilo en casa de una prima-, entre otras cosas "porque se había hecho muy visto con la nobleza".  El músico, que es de los plácidos imaginativos, medita tanto estos miedos, ya situando su cabeza en una pica, como el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;si no pasara nada&lt;/span&gt;, viéndose merendando por mayo -y sólo es enero- una tortilla de hierbas y una botellita de tinto en un pomar ribereño. Lo que no imagina el buen sochantre es contrato con una estadea viajera, como le acontecerá.&lt;br /&gt;La parte troncal de la novela -que, como otras de Cunqueiro, es una urdimbre de relatos, en este caso con un deliberado&lt;span style="font-weight: bold;"&gt; &lt;/span&gt;aire del Decamerón bocaciano- la componen precisamente las historias de los difuntos, sus crímenes, la ejecución de sus cuerpos y la condena giróvaga de sus almas,  cada cual más pintoresca. Hay quien espera cita en Roma con un primo de Ashavero, como el verdugo de Lorena, y quien, como Coulaincourt de Bayeux, la vuelta de Ismael Florito, demonio preso en Liverpol por monedero falso, con bola de hierro al pie, y en la bola una cruz grabada que impide su fuga. Biografías de la vida y de la muerte que convergen, de 1793 a 1797, con la propia del racionero de Pontivy, y no serán para él años infelices. Dulce paradoja: los difuntos iluminarán la vida del pacífico sochantre, pintándola de aventura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;El camino real de Carhaix a Guingamp, donde la hueste haría noche en una posada de la que se hablará, corre por entre espesos brezales y grandes charcos de agua blancuzca, y alguno de éstos aun cortaba el camino, con gran contento del sochantre De Crozon, por lo amigo que era de estallarlos y espumarlos. Nunca había sido tan joven, nunca había tenido para él el mundo tan obsequiosa y fácil novedad. Indudablemente que todos aquellos que lo acompañaban eran muertos, o tenían cadena con bola al pie eternamente, pero con él se portaban como si fuesen leyendo el brelant de la galanura. Cuando supo que el sacarlo de casa no había sido más que para que el hidalgo de Quelven le oyera unas piezas mientras no entraba en la tumba, se había irritado bastante, pero también es verdad que el señor hidalgo se había adelantado a legarle en testamento un soto de manzanos, adivinándole el deseo que de él tenía, y más en aquellas riberas que se alargan sobre el Blavet. Asimismo, la primera noticia de que la fama de su música pasara más allá de Bretaña, la tuvo por el médico Sabat, pues un abad de Falaise había comentado en una posada de Avignon, al lado de la puente, lo perfilados que salían los entierros en Bretaña de Francia desde que en Pontivy les ponía un sochantre con menores acompañamientos de música italiana. Y este sochantre era él.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Copio el párrafo de las&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Crónicas&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, y parece que no llega el momento justo de acabar. Pasa con las obras perfectas.&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;/span&gt;Pasa con Cunqueiro. El magín fastuoso del autor gallego, y su voluptuosa forma de narrar, hacen deficiente cualquier intento de imitación o encomio.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Las crónicas del sochantre&lt;/span&gt; ganó el Premio de la Crítica en 1959. Un triunfo épico, en una España anegada de realismo, que ampliaba la brecha heterodoxa ya trabajada por Cunqueiro con &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Merlín y familia&lt;/span&gt; (1955) y las mismas &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Crónicas&lt;/span&gt;, publicadas en gallego en 1956 (el Premio de la Crítica fue concedido tras la traducción al castellano), pero donde también debemos significar &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El bosque animado&lt;/span&gt; de Wenceslao Fernández Flórez, el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Alfanhuí &lt;/span&gt; ferlosiano o el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Libro de caballerías&lt;/span&gt; de Joan Perucho. Un triunfo insospechado, además, no sólo por enfrentarse a la moda literaria imperante, sino también a la censura de su tiempo. En un derroche de humor negro, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Las crónicas del sochantre&lt;/span&gt; no escatiman la relación de asesinatos o violaciones, del mismo modo que sorprende la audacia de algunos detalles sicalípticos. Y, sin embargo, cuenta Néstor Luján, en el prólogo de la edición que manejo, que "Las Crónicas obtuvo el premio amplia, sosegada, rotundamente".&lt;br /&gt;La obra queda festoneada por tres apéndices. El &lt;span style="font-style: italic;"&gt;dramatis personae&lt;/span&gt;, clásico en las novelas del autor mindoniense, la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Noticia de Ismael Florito&lt;/span&gt; y un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Epílogo para bretones&lt;/span&gt; donde Cunqueiro confiesa que sus conocimientos de la Bretaña son únicamente literarios. Como don Álvaro, pero hoy, al menos, contando con la posibilidad del viaje internáutico, este apuntador también es nostálgico de una tierra ignorada, esa hermana francesa de Galicia. Donde el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ankou &lt;/span&gt;y las&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Anaon&lt;/span&gt;, donde las hadas y los duendes, donde los megalitos. Donde también, gracias a Cunqueiro, el sochantre de Pontivy.&lt;br /&gt;Por favor, lean a Cunqueiro, ese hombre espeso de fantasía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1956100123144483587-3178864600685840798?l=www.gabrielcusac.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.gabrielcusac.net/2011/12/las-cronicas-del-sochantre-alvaro.html</link><author>noreply@blogger.com (gabriel cusac)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-ET--D82JgdQ/T33PEjiKDHI/AAAAAAAAAss/_FKPZYesKXE/s72-c/guiaud_calvaire.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587.post-7406395041809395531</guid><pubDate>Wed, 28 Mar 2012 17:23:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-03-28T21:09:50.479+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Invenciones dispersas</category><title>El pozo del Infierno</title><description>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-Ox15oWSj9PQ/T3Ng9T2_JII/AAAAAAAAAsg/tiXjrVmIF8Q/s1600/Pozo.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 292px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-Ox15oWSj9PQ/T3Ng9T2_JII/AAAAAAAAAsg/tiXjrVmIF8Q/s400/Pozo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5725026157737223298" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;A mi primo Belfagor&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;El pozo tenía arcén verde, festoneado de hiedra y musgo, y edad antigua, sin memoria de obra. Acaso fuera más viejo que el pueblo, sesenta casas humildes medio kilómetro al sur; de seguro, según toponímias antiguas, ya lo era tanto, al menos, como la ermita aledaña, templo encalado de los hermanos sanadores -doctores tiene la Iglesia- san Cosme y san Damián, con romería septembrina, a los últimos. Curiosos vecinos, los gemelos, para un pozo que le decían del Infierno. Los lugareños, previsores, se hacían cruces y lanzaban letanías al pasar cerca del airón, y a los niños, como escarmiento de pífias, se les contaba una crueldad: "No seáis malos, que os van a llevar los diablos al pozo sin hondón". Esto asustaba aún mejor que la mentira añeja del hombre del saco. Las sospechas avernales venían de no haber llegado las sondas a tocar los pies del agujero: siempre acababa agotándose la cuerda. Y algunos paisanos, por lo bajinis, soltaban la confianza de que, poniendo el oído grave en la boca del pozo, se podían apreciar ruidos distantes, casi inaudibles rumores.&lt;br /&gt;Aunque a veces el miedo pierde frente a la curiosidad, y pasó una tarde, mediado un mayo, que Candela, tercera hija de don Xenén, el boticario, quiso asomarse a la salida inframundana, quizá buscando un poco de verdad en los cuentos. Dejó la oreja atenta, y al principio sólo oyó el latir de su corazón, que andaba revuelto. Pero al poco comenzó a llegarle un bisbiseo flaco, que se escapaba y volvía inmediato, como un parpadeo sonoro. Quiso sacar palabras al soniquete, y era como sacárselas al correr del río: parece que se cogen dos, tres al vuelo, y dudosas. Cuando Candela, niña de ojos tristes, se cansó de escuchar los hermetismos del pozo, ese sí es no incierto, cogió una piedra y la tiró dentro, por hacer sus cálculos de profundidad. Caía la piedra, pasaban los segundos, los minutos, y no sonaba el choque. "Cuánto tarda. Ya nada", pensaba Candela empinada en el antepecho, los pies colgando y la vista forzada en un intento de traspasar la densa negrura. Y de repente descubrió una chispita que nacía abajo, muy abajo, y que a cada momento parecía hacerse más grande. Porque se acercaba. Subía un fuego desde las honduras, y crecía, primero tenue, luego fragoroso, el vozarrón de un trueno. El susto echó atrás a Candela, que dio con el culo en el suelo. Y desde el suelo vio cómo surgían del brocal unas llamas, y de entre ellas aparecía un extraño ser: alto, patudo, de carnes secas, con la cara larga y las orejas picudas, la melena negra y las pupilas rojas, grandes los pómulos y afilada la nariz. Estaba desnudo, tenía la piel color de cobre.  No era feo, en su rareza. Y no le colgaba rabo.&lt;br /&gt;-¡Buen tolondrón me has preparado, chiquilla! -fue lo primero que dijo aquél de los caídos, tan distinto a como los pintan, palpándose el bollo.&lt;br /&gt;Parece impropio decir eso de que pasó un ángel, pero diablillo y niña se quedaron un rato mudos, contemplándose con sorpresa. Hasta que ella, olvidando el canguelo, se echó a reír viendo el bonete del recién llegado, chichón grande como huevo y rojo como tomate. Y no paraba. La risa es como el bostezo, magia simpática común, y se pega sin remedio. Al cabo estaban tirados los dos en el suelo, doblándose a carcajadas.&lt;br /&gt;-¿Cómo te llamas? -preguntó al cabo el demonio, mientras se secaba con la mano un grueso y ufano lagrimón.&lt;br /&gt;-Candela.&lt;br /&gt;-Nombre luminoso es; conozco alguno más así.&lt;br /&gt;-¿Y tú?&lt;br /&gt;-Islaq, demonio músico y antiguo colegial de arte galénico en el Montpellier de la Francia, hará cuatro siglos.&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;-Músico y médico. De mí habló un poeta que quizá conozcas algún día, el señor Álvaro Cunqueiro. Un tipo fabuloso.&lt;br /&gt;-¿Islaq, entonces?&lt;br /&gt;-Islaq. A tus pies, damita.&lt;br /&gt;-No te veo malo. ¿Eres malo?&lt;br /&gt;-Un poco, gajes del oficio.&lt;br /&gt;Así se conocieron Islaq y Candela, que luego dejarían correr la conversación, intercambiando datos de este mundo y del de abajo, mientras la tarde iba apagándose lánguidamente. Largo y tendido hablaron, haciendo hueco en sus corazones con la dulce barrena de palabras, y ya sólo asomaba la coronilla del sol cuando un grito que sonaba como diez brotó del pozo.&lt;br /&gt;-¡Islaq, coño!&lt;br /&gt;Islaq se puso pálido, y el bronce se hizo luna en sus mejillas.&lt;br /&gt;-¡Oh, el baranda! Debo irme, Candela. Me llama el jefe de personal.&lt;br /&gt;-¿Nos volveremos a ver?&lt;br /&gt;El demonio no contestó. Miró mohíno a Candela y le besó la mejilla. Luego, se tiró al pozo de cabeza. La niña de ojos tristes volvió a casa, los ojos de la niña más tristres que nunca.&lt;br /&gt;Al día siguiente el pueblo se levantó con la noticia de que había desaparecido el pozo del Infierno. No había resto de él; en su lugar, sólo estaba dibujado un círculo de tierra pelada.&lt;br /&gt;El pueblo estaba feliz, y Candela, triste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Béjar en Madrid, 11 de diciembre de 1992&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1956100123144483587-7406395041809395531?l=www.gabrielcusac.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.gabrielcusac.net/2012/03/el-pozo-del-infierno.html</link><author>noreply@blogger.com (gabriel cusac)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-Ox15oWSj9PQ/T3Ng9T2_JII/AAAAAAAAAsg/tiXjrVmIF8Q/s72-c/Pozo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587.post-5601690379175928117</guid><pubDate>Wed, 21 Mar 2012 19:26:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-03-21T20:36:15.185+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Invenciones dispersas</category><title>Hierofanía de Isthar</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-RtIbRZvqSpY/T2haxvC5KlI/AAAAAAAAAsU/Cs7Icnq6rbI/s1600/Ishtar.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 341px; height: 396px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-RtIbRZvqSpY/T2haxvC5KlI/AAAAAAAAAsU/Cs7Icnq6rbI/s400/Ishtar.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5721923137062906450" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;En las tierras del Tigris y el Éufrates, todo buen soldado que se preciara debía visitar el gran templo de Ishtar en Ischali, avisado de que allí arrostraría la más terrible de las batallas. Asimismo toda &lt;span style="font-style: italic;"&gt;harimtu &lt;/span&gt;aspiraba a prestar su sacerdocio en el llamado&lt;span style="font-style: italic;"&gt; templo verdadero&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;El soldado entraba como un fiel más por cualquiera de las dos puertas principales, y depositaba su presente en la Sala de Ofrendas. Luego, conducido por una hieródula a la estancias privadas, era bañado, rasurado y ungido de pies a cabeza con aceites afrodisíacos. Ya hirviendo de lujuría, creería poseer a la sacerdotisa, y era la sacerdotisa quien se llevaba su alma. El soldado ha tocado el cielo y ha conocido a Ishtar, pero, tras consumar el acto, pierde toda voluntad. Queda abandonado en la habitación, con un mínimo hilo de conciencia que le hace reconocer la locura. No cabe imaginar mayor sufrimiento. Ishtar le ha presentado a su hermana Ereshkigal, diosa del Infierno. Mientras, en las terrazas del templo, la prostituta sagrada se entrega a juegos lésbicos con una compañera. Su orgasmo liberará finalmente el alma del soldado. Éste se viste a toda prisa y sale huyendo por la puerta lateral. Será el mismo y será otro, sin miedo a la guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1956100123144483587-5601690379175928117?l=www.gabrielcusac.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.gabrielcusac.net/2012/03/hierofania-de-isthar.html</link><author>noreply@blogger.com (gabriel cusac)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-RtIbRZvqSpY/T2haxvC5KlI/AAAAAAAAAsU/Cs7Icnq6rbI/s72-c/Ishtar.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587.post-5133889954134859110</guid><pubDate>Thu, 15 Mar 2012 16:54:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-03-19T11:25:55.618+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Lucía</category><title>El payaso abandonado</title><description>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-WM5i08rAMkQ/T2cIxVCVdDI/AAAAAAAAAsI/YvECf3kflwY/s1600/Nueva%2Bcarpeta%2B086.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 470px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-WM5i08rAMkQ/T2cIxVCVdDI/AAAAAAAAAsI/YvECf3kflwY/s400/Nueva%2Bcarpeta%2B086.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5721551495151055922" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-wGv-N1jTisI/T2cImPcrphI/AAAAAAAAAr8/uk7aqS3h0T4/s1600/Nueva%2Bcarpeta%2B084.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 470px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-wGv-N1jTisI/T2cImPcrphI/AAAAAAAAAr8/uk7aqS3h0T4/s400/Nueva%2Bcarpeta%2B084.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5721551304672388626" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hola Lucía. Hola, Dani.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sabéis que me gustan las cosas antiguas. Hace poco mamá y yo estuvimos visitando una ermita. Las ermitas, Lucía, son iglesias pequeñas que normalmente están en el campo, apartadas de los pueblos. Y una iglesia ya sabes lo que es, eso que tú llamas "la casa de los cocos", un sitio lleno de estatuas que dan miedo. A veces las ermitas tienen al lado una pequeña plaza de toros; otro día, cuando seas más mayor, te explicaré por qué en muchas ermitas se junta  la sangre de mentira de las estatuas con la sangre de verdad de los toros.&lt;br /&gt;La ermita que fuimos a ver mamá y yo era así, con una plaza de toros al lado. Una plaza toda hecha de piedras grandes, y cuadrada, no redonda. Allí nos esperaba una sorpresa. Una sorpresa desagradable. Porque en los toriles, que es el sitio donde guardan los toros antes de sacarlos a la plaza, vimos lo que vosotros veis ahora en las fotos de arriba; ropas, mantas, una cartera, un bolsito y un payaso de peluche. Las fotos nos hacen pensar. No sabemos por qué quienes han dormido allí dejaron todo abandonado: quizá huían de algo, quizá volvieran a dormir esa misma noche. No sabemos quiénes eran, ni siquiera cuántos. Pero las fotos sí nos cuentan que hay personas sin un techo que les cobije. Personas sin hogar, niños sin hogar. Imaginad por un momento que nosotros estuviéramos en esa situación. Es difícil, ¿verdad? Nos cuesta imaginar una vida sin la casa, y sin todas las cosas que hay dentro de la casa. ¿Cómo haríamos la comida, sin cocina? ¿Cómo nos lavaríamos, sin grifos de agua? ¿Cómo dormiríamos, sin camas? ¿Cómo nos calentaríamos, sin calefacción? El niño o la niña que ha dejado el payaso de peluche, además, no va a la escuela. Seguramente, ni tan siquiera tenga amigos con quien jugar. Todo es muy triste.&lt;br /&gt;A medida que vayáis creciendo, veréis que el mundo es un lugar injusto, lleno de desigualdades. Miles y miles de personas, la mayoría niños, mueren cada día de hambre, o por no tener medicinas. Contad cinco segundos. Uno, dos, tres, cuatro, cinco. Ya ha muerto un niño en el mundo, solo por causa del hambre. Mientras, otras personas poseen inmensas fortunas. Dicen que sería suficiente el dinero de los diez hombres más ricos del mundo para solucionar el problema del hambre.&lt;br /&gt;Son tristes las fotos. Aunque la realidad es mucho más triste. Hay niños que no tienen muñecos de peluche. Pero lo peor es que ni tan siquiera tienen agua, comida, medicinas. Y mueren.&lt;br /&gt;Solamente quiero que penséis en ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1956100123144483587-5133889954134859110?l=www.gabrielcusac.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.gabrielcusac.net/2012/03/el-payaso-abandonado.html</link><author>noreply@blogger.com (gabriel cusac)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-WM5i08rAMkQ/T2cIxVCVdDI/AAAAAAAAAsI/YvECf3kflwY/s72-c/Nueva%2Bcarpeta%2B086.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587.post-6735279522880256639</guid><pubDate>Sun, 11 Mar 2012 09:47:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-03-11T11:48:33.894+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Apuntes literarios: mis fantasías selectas</category><title>La casa infernal, Richard Matheson</title><description>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-z5Pg4l9_JUk/T1yC7fOJscI/AAAAAAAAArw/pXTBf7yoYoY/s1600/The.Legend.Of.HellHouse0.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 401px; height: 223px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-z5Pg4l9_JUk/T1yC7fOJscI/AAAAAAAAArw/pXTBf7yoYoY/s400/The.Legend.Of.HellHouse0.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5718589585358434754" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En la literatura de terror, donde la amenaza de lo grotesco siempre pende como una espada de Damocles, conviene más pecar por defecto que por exceso. Otro clásico del subgénero de las casas encantadas, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La maldición de Hill House&lt;/span&gt; (1959), ilustra el primer caso. Y, sin duda alguna, su vástago desbocado, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La casa infernal&lt;/span&gt; (1971) es paradigma de lo segundo. La obra de Shirley Jackson alberga tales pretensiones &lt;span style="font-style: italic;"&gt;atmosféricas&lt;/span&gt; que se queda corta incluso al mero nivel explicativo. La de Matheson, ávida de efectismo, incurre en el morbo y la violencia gratuitos. Sin embargo, cada cual representando un extremo, ambas reunen los méritos suficientes para figurar en el elenco de las grandes novelas de terror.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La casa infernal&lt;/span&gt; adopta el mismo presupuesto que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La maldición de Hill House&lt;/span&gt;: un grupo de investigación psíquica se enfrenta al súmmun de las casas encantadas. Por encargo del anciano millonario Rolf Rudolph Deutsch, los miembros del grupo deberán permanecer en la Mansión Belasco -la llamada &lt;span style="font-style: italic;"&gt;casa infernal&lt;/span&gt;, que su antiguo propietario, Emeric Belasco, convirtió en templo de las más cruentas depravaciones- durante una semana con el objetivo de demostrar si existe vida después de la muerte. Un plazo improrrogable, según las condiciones de Rolf Rudolph, quien teme la proximidad del fin de sus días. El equipo está compuesto por el físico y parapsicólogo Lionel Barret, Edith -su mujer-, y los médiums Florence Tanner y Benjamin Franklin Fischer, único superviviente de otra expedición que treinta años antes, en 1940, y con resultados trágicos, intentó desentrañar los misterios de la Mansión Belasco. Desde el principio surge una oposición manifiesta entre la óptica científica del frío y metódico doctor Barret y los postulados espiritualistas de la emocional Florence Tanner. Fischer, por su parte, sólo aspira a lograr la sustanciosa suma prometida por el millonario manteniendo la integridad psíquica y psíquica; ya escarmentado del poder maléfico de la mansión, se esfuerza por autobloquear su capacidad sensitiva. Mientras, Edith, debido a su profanidad en los asuntos paranormales, parece la víctima más vulnerable de todo el conjunto. Es precisamente el diseño psicológico de los personajes uno de los mayores logros de la novela. Ante una fenomenología que no tarda en aparecer, y que cada vez se revela más destructiva, las distintas reacciones del cuarteto, sus antagonismos y el surgimiento de los miedos y debilidades individuales fuerzan una tensión dramática que mantiene en vilo al lector y, siempre inciertamente, le hace tomar partido por una u otra postura.&lt;br /&gt;Sea obra de varias entidades -todos aquellos que perecieron en la Mansión Belasco-, del espíritu de Emeric Belasco o -como se ve inducida a creer Florence- de su hijo Daniel, o bien una acumulación de energías negativas que el profesor Barret pretende &lt;span style="font-style: italic;"&gt;limpiar&lt;/span&gt; con una especie de ionizador de su invención, las manifestaciones paranormales van demostrando una inteligencia perversa y una brutalidad que anuncian la repetición de la tragedia de 1940. Como juguetes en manos de demonios, los miembros del equipo arrostran la pérdida de voluntad, la posesión, la locura y la muerte. El relato adquiere una intensidad extrema, se convierte en una avalancha furiosa y estridente que no cesará hasta la última página.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La casa infernal&lt;/span&gt; no se lee; se devora. Que nadie busque en ella la excelencia estilística. Escénica, construida básicamente por diálogos y sin duda preconcebida para su adaptación cinematográfica, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La casa infernal&lt;/span&gt; es más un guión novelado que una novela. Acción, sobresaltos y suspense: puro thriller.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;-En junio de 1929, en este teatro se representó una versión del circo romano -explicó&lt;/span&gt;-.&lt;span style="font-style: italic;"&gt; El momento culminante llegó cuando un leopardo famélico devoró a una virgen en el escenario. En el mes de julio de aquel mismo año, un grupo de doctores drogadictos empezaron a experimentar con animales y humanos, comprobando los umbrales del dolor, intercambiando órganos y creando monstruosidades. Para aquel entonces todos, excepto Belasco, eran poco más que animales: casi nunca se lavaban, vestían ropas harapientas y llenas de mugre, comían y bebían todo aquello que llegaba a sus manos y se mataban entre sí por comida, agua, licores, drogas, sexo, sangre o incluso por el sabor de la carne humana, un placer del que ya disfrutaban muchos de ellos. Y cada día, Belasco los observaba, frío, distante, impasible. Belasco, un Satán tardío observando a su chusma. Siempre vestido de negro. Una figura gigantesca, aterradora, que contemplaba la encarnación del infierno que había creado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con guión del propio Matheson, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La casa infernal&lt;/span&gt;, aunque un tanto rebajada de detalles truculentos, es trasladada fielmente a la gran pantalla en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La leyenda de la mansión del Infierno&lt;/span&gt; (1973), bajo la dirección de Tony Hough. Imprescindible.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1956100123144483587-6735279522880256639?l=www.gabrielcusac.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.gabrielcusac.net/2012/03/la-casa-infernal-richard-matheson.html</link><author>noreply@blogger.com (gabriel cusac)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-z5Pg4l9_JUk/T1yC7fOJscI/AAAAAAAAArw/pXTBf7yoYoY/s72-c/The.Legend.Of.HellHouse0.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587.post-1779586443729693980</guid><pubDate>Sun, 04 Mar 2012 19:04:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-03-07T10:29:44.946+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Invenciones dispersas</category><title>La viuda Crochet, fábula traspapelada de Seignolle</title><description>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-t8kf4SnI65k/T1cqMN9tTJI/AAAAAAAAArY/iZjFooTmIDU/s1600/demonio%2Bcodex%2Bgigas.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 338px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-t8kf4SnI65k/T1cqMN9tTJI/AAAAAAAAArY/iZjFooTmIDU/s400/demonio%2Bcodex%2Bgigas.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5717084641365413010" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Es arriesgada la impostura de fabular fábulas ajenas, más cuando de &lt;/span&gt;Los evangelios del Diablo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sólo conozco la versión en castellano de &lt;/span&gt;Crítica&lt;span style="font-style: italic;"&gt;, donde apenas se recoge una sexta parte de los apuntes de Seignolle, dulce cóctel de folclore popular y "satanerías" de cuño propio. Lo intentaré de todos modos, como homenaje a don Claude. Qué mejor garantía de excelencia que ser acusado de plagio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Colocamos la fábula traspapelada en el segundo brasero, al lado de &lt;/span&gt;Cuando el Diablo comienza a soplar en el refajo&lt;span style="font-style: italic;"&gt;, por ejemplo.&lt;/span&gt;&lt;br style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;Una noche de enero, la viuda Crochet, de St. Thélo, se llevó a la mesilla un vaso de leche templada con miel, porque un aquilón helado le había metido la tos en el pecho y la carraspera en la garganta. Dejó la colación a medias, y apagó la luz. Esa noche tuvo un sueño indiscreto. Al levantarse, descubrió el vaso vacío. Desde entonces, abandonó una costumbre y cogió otra, que es tanto como decir que no volvió a misa y que ya nunca más se olvidó de depositar en la mesilla la ofrenda para el espíritu goloso.&lt;br /&gt;Murió algunos inviernos después, en su propia cama. Esa misma noche, un estruendoso aullido despertó a los vecinos de St. Thélo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1956100123144483587-1779586443729693980?l=www.gabrielcusac.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.gabrielcusac.net/2012/03/la-viuda-crochet-fabula-traspapelada-de.html</link><author>noreply@blogger.com (gabriel cusac)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-t8kf4SnI65k/T1cqMN9tTJI/AAAAAAAAArY/iZjFooTmIDU/s72-c/demonio%2Bcodex%2Bgigas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587.post-3498757143198472263</guid><pubDate>Tue, 28 Feb 2012 18:09:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-03-01T22:33:30.033+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Por decir algo</category><title>Una crónica retrospectiva del futuro: Operación Curro Jiménez</title><description>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-eKDhVoQLuIA/T0_qzFeRJqI/AAAAAAAAArM/dPKAAVVMJ9E/s1600/pir%25C3%25A1mide%2Bcapitalista.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 323px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-eKDhVoQLuIA/T0_qzFeRJqI/AAAAAAAAArM/dPKAAVVMJ9E/s400/pir%25C3%25A1mide%2Bcapitalista.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5715044615519807138" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La connivencia entre la banca y la política había alcanzado niveles escandalosos. Tan sólo una semana antes del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;día D&lt;/span&gt;, el Banco Central Europeo había prestado más de 500.000 millones de euros a los bancos del continente, con un mínimo interés del 1%. La compra subsiguiente de deuda pública de cualquiera de los estados de la zona euro a corto y medio plazo -donde los intereses, en todo caso, superaban con creces ese 1%- aseguraba a la banca pingües beneficios. Algo parecido ocurrió con el euribor, rebajado al 1,6 %, aunque ningún banco ofrecía préstamos hipotecarios -por no hablar de los personales- con un diferencial menor de tres puntos sobre este índice. Diferencial al que, por supuesto, debería sumarse un amplio conjunto de comisiones abusivas. En nuestro país, con cinco millones de parados, la situación era especialmente crítica. El común de los ciudadanos, amedrantado, ni tan siquiera se planteaba dudas sobre la injusticia de tales maniobras financieras. Años de bombardeo mediático habían conseguido implantar no sólo un sentimiento generalizado de impotencia ante la abrumadora jerga macroeconómica, sino un auténtico estado de terror donde cada cual pensaba en el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sálvese quien pueda&lt;/span&gt;. Pero otros muchos españoles ya tenían bien claro que, desde el momento en que los estados proclamaron la necesidad del rescate de los bancos (para que éstos luego &lt;span style="font-style: italic;"&gt;rescataran&lt;/span&gt; a los ciudadanos), la timocracia ya se había convertido en una indiscutible realidad;  tanto como  la democracia en una entelequia. Ni tan siquiera tenía sentido el concepto de liberalismo económico; el gran capital agradecía más que nunca el intervencionismo del Estado, porque éste se traducía en un incesante chorreo de dinero público a sus &lt;span style="font-style: italic;"&gt;privadísimas&lt;/span&gt; arcas. No en vano la inmensa mayoría de los congresistas y senadores españoles, inmediatamente después de su periplo político, entraban en nómina de las más poderosas corporaciones empresariales. O entraban &lt;span style="font-style: italic;"&gt;oficialmente&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Pero el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;día D&lt;/span&gt; cambió España y el mundo. Un grupo numeroso, pero a la vez selecto, de desempleados llevaba mucho tiempo preparándose. De la masonería habían copiado la trascendencia del rito y la creación de un sistema de contraseñas gestuales. De la mafia adoptaron el castigo ejemplar para aquellos infractores de la omertá. Del PCE clandestino bajo el franquismo, el sistema de comunicaciones hombre a hombre y la estructura celular. El valor y la conciencia proletaria ya estaban dentro. Se hicieron llamar &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Los bandoleros&lt;/span&gt;.  No por casualidad, un personaje televisivo de gran éxito en los años 70, el bandido Curro Jiménez,  bautizó con gracejo esta acción revolucionaria.&lt;br /&gt;En el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;día D&lt;/span&gt;, a la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;hora H&lt;/span&gt;, miles de hombres honestos se enfundaron la capucha. Y cientos de sucursales bancarias de todo el país fueron saqueadas simultáneamente a las nueve de la mañana. Curiosamente, un inusual tráfico de vehículos colapsó nuestras ciudades, impidiendo una rápida actuación policial.&lt;br /&gt;Fue sólo el principio. Hubo muchos más &lt;span style="font-style: italic;"&gt;días D&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;horas H&lt;/span&gt;, y esta medida de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;recapitalización obrera&lt;/span&gt; se extendió como una feliz plaga por el mundo. Y el mundo -a pesar de que políticos, banqueros y millonarios se echaron las manos a la cabeza- aplaudió masivamente la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Operación Curro Jiménez&lt;/span&gt; y sus secuelas, varita mágica que despertó la conciencia crítica de las gentes. Fue el comienzo de lo que algún historiador bautizó como &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Nueva Era&lt;/span&gt;, caracterizada por el concepto patrimonial de la riqueza, la primacía de la banca pública y el desarrollo de la justicia social.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1956100123144483587-3498757143198472263?l=www.gabrielcusac.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.gabrielcusac.net/2012/02/una-cronica-retrospectiva-del-futuro.html</link><author>noreply@blogger.com (gabriel cusac)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-eKDhVoQLuIA/T0_qzFeRJqI/AAAAAAAAArM/dPKAAVVMJ9E/s72-c/pir%25C3%25A1mide%2Bcapitalista.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587.post-7348331869093034687</guid><pubDate>Sat, 25 Feb 2012 10:52:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-02-26T14:16:29.112+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Bestiario</category><title>Los demonios del desierto</title><description>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-1DBoqsfKSfU/T0owpA9kxNI/AAAAAAAAAq8/MF_5ScktIew/s1600/diablo%2Bcatedral%2BVitoria.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-1DBoqsfKSfU/T0owpA9kxNI/AAAAAAAAAq8/MF_5ScktIew/s400/diablo%2Bcatedral%2BVitoria.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5713432558463927506" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se enclavan los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Santos Desiertos &lt;/span&gt;en paraísos feraces, bellas selvas donde los conventos aparecen &lt;span style="font-style: italic;"&gt;ex abrupto, &lt;/span&gt;y parece exabrupto su denominación. Pasa en el cántabro &lt;span style="font-style: italic;"&gt;San José de la Rigada&lt;/span&gt;, en el hurdano &lt;span style="font-style: italic;"&gt;San José de las Batuecas&lt;/span&gt;, en el mejicano &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Santo Desierto del Carmen&lt;/span&gt;. Una metáfora de apartamiento explica la paradoja: la tradición judeocristiana convierte el desierto en espacio de expiación y santidad. Pero a la vez, como complemento indispensable, el desierto es ponderado hábitat de demonios. La Biblia resalta con elocuencia esta calidad.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Legión&lt;/span&gt; rompía las cadenas del endemoniado gadareno y le empujaba a los desiertos. Allí retornarían los espíritus infernales, movidos por la querencia, porque resulta ingenuo pensar que, como sus envolturas porcinas, se ahogaron en el lago. Recibe Azazel -&lt;span style="font-style: italic;"&gt;caído&lt;/span&gt; de ilustre biografía, según el libro apócrifo de Enoch- en el desierto la ofrenda del macho cabrío, y es vecino de la seductora Lilit y de los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;se´irim&lt;/span&gt;, los diablos del folclore judío que, en la versión &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Reina-Valera&lt;/span&gt;, son denigrados a cabras salvajes. Job, pobre juguete de apostadores sobrenaturales, Juan el Bautista y el mismo Jesús ponen a prueba su fe en cancha del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Enemigo&lt;/span&gt;. Otra legión, pero beata, les emula a posteriori campeando en el territorio iniciático del desierto, en lucha incesante contra las tribulaciones físicas y espirituales; reitera sus hazañas, hasta el aburrimiento, la fértil y desbocada literatura santoralista, que al fin y al cabo no deja de ser una variante cutre del género épico.&lt;br /&gt;Pero los tiempos han cambiado. Esas batallas han quedado olvidadas en crónicas polvorientas como los propios eriales, son antiguallas bélicas en las que ya nadie repara. Y los desiertos, hoy, desiertos son; el tablero de juego está en los despachos de mármol.&lt;br /&gt;Como un comando inmortal abandonado a su propia suerte, después de siglos sumidos en la soledad y la apatía, los demonios del desierto han degenerado en la demencia. No es su sino más feliz que el de los trogloditas vistos por Job. Agrupados como vientos sin sentido, ululando confusas maldiciones, recorren sus dominios o su cárcel en una errancia de ida y vuelta, circular y absurda: rueda de locos aéreos. Son el simún, arrebatado y andrajoso de polvo y arena, y el siroco de llamas invisibles. Vientos del anatema que a veces contagian la vesania a los hombres, instalándoles, por un tiempo o para el resto de sus días, el olvido, la manía, la tristeza o las visiones terroríficas. Tuareg y beduinos, las gentes del desierto, lo saben bien.&lt;br /&gt;Simún y siroco, pobres diablos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1956100123144483587-7348331869093034687?l=www.gabrielcusac.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.gabrielcusac.net/2012/02/los-demonios-del-desierto.html</link><author>noreply@blogger.com (gabriel cusac)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-1DBoqsfKSfU/T0owpA9kxNI/AAAAAAAAAq8/MF_5ScktIew/s72-c/diablo%2Bcatedral%2BVitoria.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587.post-8621368959953655140</guid><pubDate>Thu, 16 Feb 2012 19:53:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-02-21T18:29:24.775+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Invenciones dispersas</category><title>El unicornio (y II)</title><description>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-clhfIMdVeIE/T0PUaelZ4fI/AAAAAAAAAqw/19O5zJCGcgg/s1600/Unicornio%2By%2Bdama.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 281px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-clhfIMdVeIE/T0PUaelZ4fI/AAAAAAAAAqw/19O5zJCGcgg/s400/Unicornio%2By%2Bdama.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5711642303787557362" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;II. Disposiciones municipales, y una caza que no lo fue&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sólo hubo dos puntos en el orden del día. El primero se refería al aumento de aranceles para los afrutados de Toledo, seria competencia advertida por los vitivinicultores bejaranos en pliego notarial con cuarenta firmas adjuntas. La subida fue aprobada sin mucho debate. El segundo punto, referido al unicornio, trajo en cambio tormenta de discordias y apretada votación, y finalmente fue decidida la caza con el de calidad del regidor, que deshizo el empate. Don Pinto Sabina, rompiendo la disciplina de voto por principios irrenunciables, dijo entonces una frase que había leído hace poco y que le cayó en gracia.&lt;br /&gt;-¡Bárbaro país!&lt;br /&gt;Al día siguiente, cantó el bando el pregonero: "Por orden del Señor Alcalde, se hace saber a la población que la caza del unicornio ha sido aprobada por este consistorio, y que de resultas se abre convocatoria pública para plaza eventual de Doncella Cazadora. Las aspirantes deberán aportar &lt;span style="font-style: italic;"&gt;currículum vitae&lt;/span&gt;, certificado médico de virginidad y copia compulsada de la cédula de natalicio en Secretaría Municipal...".&lt;br /&gt;Se presentaron catorce aspirantes. Nueve de ellas fueron rechazadas por superar la cincuentena, pues no parecía conveniente utilizar reclamo ajado; tres, por falsificación de certificado médico; y, de las dos restantes, se desestimó a la candidata Macaria Fané por haber dado negativo en el psicotécnico. Quedó elegida, por tanto, la señorita Clementina Bejarense, moza en los quince, regordeta y algo picada de viruelas, sin embargo de buen ver. El Cronista Oficial, don Hermócrates Cristobalino, fue a su vez nombrado C.E.E.B.U., es decir, Caporal Extraordinario de Expedición en Busca del Unicornio. El Círculo de Comercio donó una jaula, de estilo neochurrigueresco, en forja de hierro con reflejos de malaquita azul, obra del herrero don Rigoberto Chispa. La jaula fue colocada en el patio renacentista del Palacio Ducal.&lt;br /&gt;Fue un 26 de junio, disanto de Pelayo, Payo o Pelagio, que tanto da, la fecha señalada. Se avisó a la ciudadanía de no tirar al monte, ni de hacer salida a las calles. Que todos respetaran el toque de queda ocasional, por no causar en ningún momento espantada al animal, y que el pregonero, a toque de cornetín, y la radio ya avisarían del fin del encierro.&lt;br /&gt;Partió de alborada la breve expedición, don Hermócrates y la señorita Clementina, tomando a pie la carretera del Castañar y con destino a la Fuente del Lobo, que se creyó sitio pintoresco y apropiado para enmarcar la histórica captura. Lucía ella traje de volantes, blanco sin mácula, y zapatitos de tacón rebajado y tono aguamarina. El erudito vestía pantalón y camisa de verde legionario, por camuflaje, pues el plan era llegar hasta la fuente -tiene fama el unicornio de olfato fino, y tarde o temprano acabaría oliendo a la virgen-, quedarse Clementina junto al caño y el C.E.E.B.U. subido en un árbol próximo, por asesorar en caso de que surgieran imprevistos en la operación. Andaron ambos el camino sin más suceso que el cruzárseles unas vacas pendejas, de las que a veces bajan a la villa sin guía ni vergüenza.&lt;br /&gt;-¡Otra vez vacas errabundas! ¡Tendré que escribir una queja en el "Béjar en Madrid"! -comentó el historiador.&lt;br /&gt;Ya en la Fuente del Lobo, hermosa umbría, don Hermócrates se encaramó a la copa de un fresnillo, ejemplar inusitado entre los robles y los castaños del lugar. En realidad, el arbolito alzaba poco, y las hojas no hacían espesura suficiente para disimularle.&lt;br /&gt;-¡Buf, de chaval era otra cosa! ¡En el trepar he sobrestimado mis aptitudes! En fin, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;alea jacta est&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Sobre su solio vegetal, don Hermócrates quitó la funda a una &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Kodak&lt;/span&gt; que llevaba para hacer reportaje del evento.&lt;br /&gt;-¡Ah, si Heródoto hubiera tenido cámara! -suspiró.&lt;br /&gt;Clementina, en la fuente, y el sabio, en el fresno, no esperaron mucho. A la media hora llegó el unicornio con su trote galano, jugando a deshojar árboles con el cuernecillo. "Viene por el camino de La Centena. Para a unos pasos de la doncella", apunto el Caporal en su libreta de canutillo.&lt;br /&gt;Clementina y el unicornio se miraron largamente, como estudiándose. Parecía plano de película sentimental. Poco a poco, el unicornio se acercó hasta ella; la bella dama y la bestia bella ya estaban frente a frente. La doncella, sin miedo, sonriente, acarició con sus manos gordezuelas el morro del animal, que las lamió en señal de mansedumbre. Se contemplaban tiernos; afloraba una simpatía espontánea entre ellos. Mientras, a don Hermócrates se le había encasquillado el carrete ("Coño, y es &lt;span style="font-style: italic;"&gt;made in Germany")&lt;/span&gt;, y andaba buscando el arreglo cuando Clementina montó en el lomo del unicornio. Tiraron monte arriba, la moza agarrada a las crines.&lt;br /&gt;Al desistir de la reparación y alzar la cabeza, don Hermócrates sólo vio un zapatito aguamarina, iluminado por una brizna de sol, junto a la fuente. Rastro de Cenicienta. A don Hermócrates, en un segundo, le pareció que el lobo broncíneo sonreía, como burlón.&lt;br /&gt;Desde entonces no se ha vuelto a tener noticia por estos pagos de Clementina y el caballito cornudo. Se dice que hoy vagan por campos oníricos infantiles, y que algunos niños, en sus sueños, cabalgan en la grupa del unicornio abrazados a la cintura de Clementina.&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Semanario &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Béjar en Madrid&lt;/span&gt;, diciembre 92/enero 93&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1956100123144483587-8621368959953655140?l=www.gabrielcusac.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.gabrielcusac.net/2012/02/el-unicornio-y-ii_16.html</link><author>noreply@blogger.com (gabriel cusac)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-clhfIMdVeIE/T0PUaelZ4fI/AAAAAAAAAqw/19O5zJCGcgg/s72-c/Unicornio%2By%2Bdama.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587.post-210891896056975671</guid><pubDate>Wed, 15 Feb 2012 17:31:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-02-15T21:29:53.860+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Invenciones dispersas</category><title>El unicornio</title><description>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-UB5-7ZqORxk/TzwVtJV2I4I/AAAAAAAAAqk/ripp-QqbsfM/s1600/Unicornio.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 396px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-UB5-7ZqORxk/TzwVtJV2I4I/AAAAAAAAAqk/ripp-QqbsfM/s400/Unicornio.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5709462292944790402" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;I. Capítulo primero, con noticia del unicornio montaraz y hechos de la asamblea popular&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rondaba el unicornio los montes del sur, muy pródigo en apariciones. Pasmó su presencia a un vaquerizo, de nombre Galván, en la bella dehesa corita, y a la vacada también, que aquietó entre tanto sin soltar un mu. Al eminente sabio Otto Fitz-Fitzgerald Froebel, doctor en Botánica por la Universidad de la Maguncia germánica, autor de la celebrada obra "Sobre la reacción de la bráctea de tilo a los eclipses de luna" y distinguido turista estival por estos lares, le erizó la barba cana y patriarcal al cruzárselo rampante en las espesuras allende el Mirador de los Gatos. Y también frey Canuto, francisco de visita a la ermita de Santa Ana, lo descubrió, mediado el día, encaramado en la fuente del lugar, bebiendo de la concha. El unicornio se percató del fraile, movió la cabeza como saludando y se marchó al trote, que por testimonio del franciscano era "paso en exceso fino y afectado, como atento a la disciplina de la Escuela de Equitación de Viena". Coincidían las descripciones de la bestia: potrillo estrellero, blanco níveo y de grandes crines, verde esmeralda sus pupilas, el marfileño cuerno retorcido a lo salomónico y media vara castellana de largo.&lt;br /&gt;Causó pública conmoción la novedad del monocerote, y el ilustrísimo don Muño Soflama, regidor de la villa, convocó asamblea abierta para discusión del asunto, por ver entre todos en qué podría beneficiar o causar perjuicio el fantástico montuno. Fue la reunión en la Plaza de los Comuneros, al ser la sala de ediles foro estrecho para toda la concurrencia, pues se había llegado a capítulo media bejaranía y aún algunos de fuera; tanta era la curiosidad creada. Se situó todo el concejo en las escaleras eclesiales del Salvador, el alcalde centrado y en lo más alto, a modo de cúspide, y el resto de políticos en pirámide, y la escena, como ensayada, semejaba pantócrator profano. Un grupo de alborotadores silbó el cuadro; se trataba del sector crítico, desempleados mayormente y algún que otro libertario. Los corchetes, todos bigotudos, callaron la pita desenvainando sables. Habló entonces don Muño a viva voz, explicando la ausencia de antecedentes históricos y jurídicos sobre unicornios en Béjar; que el mismo Concejal de Prodigios se confesaba ignaro en el tema; que el caso tenía un intríngulis de agárrate y no te menees; que se hiciera el silencio de una puñetera vez; y que si alguno de los presentes era ducho en la materia. Alzó la mano don Abramelín García, apotecario, filósofo de arte hermético y hacedor de cartas astrales por encargo. Y dijo:&lt;br /&gt;-Por boticas de la antigua China se sabe del asta del unicornio que en polvo cura impotencias, despeja ojos nublados y ayuda a la longevidad. En crisopeya es clave de varios tratados crípticos, talmente en "Pretiosa Margarita" de Petrus Bonus y en el "Pequeño tratado de la Piedra Filosofal" de Lambsprinck. Se le considera espíritu volátil mercurial que al unirse, tras alambique, con alma de azufre en el cuerpo químico fina la Gran Obra. Entre Freud y Jung hacen del unicornio gazpacho de símbolos, y tanto lo es sexual, como de cambio y nuevos proyectos, como que significa Cristo; pero ya sabemos que a los psicólogos hay que darles de comer aparte. En las mancias del orbe, en todo caso, se califica unánimemente como animal de buen augurio, y, como tal, ha de entenderse benéfico para esta villa. Opino, pues, que debe dejársele campar a sus anchas, sin ningún tipo de hostilidad ni acoso, como se hacía en la Roma de los césares con los vivos presagios, que buenos eran respetados y hasta mimados, mientras que los malos, entiéndase por ejemplo nacimiento de un ternero de dos cabezas, o cuervo posado en una encrucijada, eran muertos sin retardo. He dicho.&lt;br /&gt;Unos aplausos tímidos escoltaron la alocución de don Abramelín. A continuación tomó la palabra don Hermócrates Cristobalino, Cronista Oficial de la villa y erudito en historia medieval.&lt;br /&gt;-Matizo. Cierto que para los chinos era animal de buen augurio, y que incluso intervino como correo de buenaventura en el nacimiento de Kong Fu Tse, o sea Confucio, el gran filósofo oriental. En Occidente, al unicornio ya lo citan, con variantes descriptivas, el griego Ctesías, del cuatrocientos antes de Cristo, y también Plinio el Viejo, pero sin connotaciones agoreras. Mas debe señalarse que su comportamiento evoluciona a lo largo de los siglos, y en la Edad Media convergen teólogos y autores de bestiarios en su condición dañosa, de tendencia violenta y matador de paladines, cual dragón, hasta que una doncella lo amansa con carantoñas y el unicornio se deja llevar, muy dócil, a estancias áulicas. Dícese que desde entonces no acomete contra los hombres, y de hecho ninguno de los respetables testigos que dan fe han sufrido ataque. No obstante, quedan varias incógnitas por resolver. ¿Es el unicornio uno e inmortal, como se afirma en algunos textos? Si así ocurre, ¿cómo salió de palacio? ¿Se ha fugado? ¿Es descendiente, acaso? ¿Es otro? ¿Y qué industrias tiene por nuestros alrededores? He aquí que mi discurso concluye con puntos suspensivos.&lt;br /&gt;Los aplausos fueron esta vez más crecidos, gracias en buena parte a que los doce hermanos de don Hermócrates, con sus respectivas consortes y algún que otro vástago, se hallaban presentes en la junta. No habían acabado de resonar las palmas cuando don Carmelo Peculio, presidente en funciones del Círculo de Comercio, presentó su propuesta.&lt;br /&gt;-¡Seamos prácticos, entonces! Si el unicornio es rareza escasa, buen augurio y, además, lo tenemos al lado, ¿por qué no capturarlo? En jaula, tendríamos el buen fario atrapado en casa. Y expuesto, a precio, para el turismo sería fuente de riqueza para la villa, tan pachucha de arcas desde la crisis del textil. ¡Un elemento dinamizador de nuestra economía, qué coño!&lt;br /&gt;-¡No se pueden atrapar maravillas en estos tiempos descreídos!-rugió don Abramelín.&lt;br /&gt;-¿Por qué no intentarlo? Aunque la empresa precisaría cebo de mujer virgen, es imprescindible -aseveró don Hermócrates.&lt;br /&gt;-¡Tal captura no sería ecológica! -protestó, desde la tribuna escalonada, don Pinto Sabina, Concejal de Flora y Fauna, además de reconocido conservacionista.&lt;br /&gt;-¡Pero sí rentable! ¡Y no estamos como para tirar cohetes!-replicó don Carmelo.&lt;br /&gt;-¡Es matar la poesía! -gritó don Ruy Soñador, poeta de estrofa italiana y talabartero de ferias, por lo poco que da el arte lírico.&lt;br /&gt;-¡A la postre crearía empleo! -arguyó don Jano Pérez, representante sindical de tejedores.&lt;br /&gt;-¡Pobre cornúpeta! -se lamentó doña Euduvigis Misina, rectora honorífica de la Sociedad Protectora de Animales.&lt;br /&gt;-¿Dan vino de honor con pincho? -inquirió don Segismundo Negro, carbonero.&lt;br /&gt;Defensores y detractores de la libertad del unicornio se enfrascaron entonces en la polémica, con tal ardor que hasta salieron puños. Intentaron pacificar los corchetes, desenvainando de nuevo como gesto disuasorio, pero nadie parecía fijarse en ellos. Por fortuna, una habilísima iniciativa de la corporación municipal logró parar el arrebato de la turba, y fue que los concejales, por primera vez unánimes, entonaron a coro "Las cinco abejas", himno local con letra de don Juan Colorado y música de don Teófilo Sanz. Al cabo, toda la plaza esta cantora.&lt;br /&gt;Finó el himno, y más aplausos. Ya pacificada la masa popular, don Muño disolvió la asamblea con el compromiso de que en pleno consistorial se adoptaría una resolución definitiva. Comenzó a chispear. La gente marchó a sus casas con pañuelos de cuatro nudos en la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;(&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Continuará&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1956100123144483587-210891896056975671?l=www.gabrielcusac.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.gabrielcusac.net/2012/02/el-unicornio.html</link><author>noreply@blogger.com (gabriel cusac)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-UB5-7ZqORxk/TzwVtJV2I4I/AAAAAAAAAqk/ripp-QqbsfM/s72-c/Unicornio.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587.post-1872606400688136341</guid><pubDate>Sun, 12 Feb 2012 19:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-02-12T20:45:25.278+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Bestiario</category><title>Los condenados a ser árboles</title><description>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-2DIarYfTobs/TzgWicNIG-I/AAAAAAAAAqY/aFlPzFF7xsU/s1600/bosque%2Bsuplicante.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 486px; height: 183px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-2DIarYfTobs/TzgWicNIG-I/AAAAAAAAAqY/aFlPzFF7xsU/s400/bosque%2Bsuplicante.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5708337308634717154" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Lo cuenta Claude Seignolle en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Les Évangiles du&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Diable&lt;/span&gt;:&lt;br /&gt;"En el bosque de Darney (Vosgos), un viejo leñador del Void d´Escles me previno hace tiempo de que no debía mutilar nunca ciertos árboles con corteza hinchada y ramas retorcidas. Son muertos castigados por el diablo a esta forma de infierno. Se les reconoce todavía mejor por los nudos, que son sus ojos suplicantes o malvados".&lt;br /&gt;Quizá se enfrente el incauto mutilador a una conjura de sauces blacwoodianos.&lt;br /&gt;En todo caso, de los infiernos posibles, yo escogería ser árbol retorcido.&lt;br /&gt;Para los amantes de los bestiarios, cítese que en la bellísima colecta folclórica de Seignolle hay también detalle de hombres lobo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1956100123144483587-1872606400688136341?l=www.gabrielcusac.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.gabrielcusac.net/2012/02/los-condenados-ser-arboles.html</link><author>noreply@blogger.com (gabriel cusac)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-2DIarYfTobs/TzgWicNIG-I/AAAAAAAAAqY/aFlPzFF7xsU/s72-c/bosque%2Bsuplicante.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587.post-7552816957231815669</guid><pubDate>Tue, 31 Jan 2012 08:30:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-02-13T00:20:54.972+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Apuntes literarios: mis fantasías selectas</category><title>El bastardo decapitado, Gonçalo Bandeira Freire</title><description>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-DkdyzXd0lwg/TyejDUec5fI/AAAAAAAAAqM/pZnIgLM_yUw/s1600/WilliamKurelek_The_Maze-A.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 236px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-DkdyzXd0lwg/TyejDUec5fI/AAAAAAAAAqM/pZnIgLM_yUw/s400/WilliamKurelek_The_Maze-A.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5703706730519389682" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Portugal, en los principios del XX, vive una eclosión de la medicina forense. Desde finales del siglo anterior existe en el país una auténtica corriente crítica contra las tesis de Lombroso; en su lugar, son bien aceptados los criterios metodológicos de Alphonse Bertillon y se introducen los registros de identificación dactilar, notables avances que propician la proliferación de de los llamados Puestos Antropométricos y sientan las bases de la moderna criminología lusa: la ciencia entra a formar parte de las pesquisas policiales. Xavier da Silva,  médico y detective analítico a lo Sherlock Holmes, adquiere celebridad por la resolución de varios casos. En 1911 se crea el primer Laboratorio de Policía Científica, dependiente del Instituto Médico Legal (denominación, sin duda más académica, recién aplicada a las Morgues portuguesas) de Lisboa, centro que se convertirá en la punta de lanza de la investigación criminal. Al arrimo de estos vientos, Gonçalo Bandeira Freire (Penafiel, 1878-Coimbra, 1952) utiliza la figura del médico antropólogo -hoy, antropólogo forense- como personaje central de su novela. Se trata de Diamantino Azevedo, un joven y brillante doctor, precisamente comisionado por el Laboratorio de Policía Científica lisboeta para investigar un rarísimo caso de asesinato cometido en una apartada &lt;span style="font-style: italic;"&gt;freguesia&lt;/span&gt; de Sabugal, en el interior del país. A primera vista, podría pensarse que nos encontramos frente a un relato policíaco, y de hecho &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El bastardo decapitado &lt;/span&gt;(1914), junto a esa curiosa impostura titulada &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El misterio de la carretera de Sintra &lt;/span&gt;(1870), de Eça de Queiroz y Ramalho Ortigao, son consideradas introductoras del género en la literatura lusa. Sin embargo, aunque Gonçalo Bandeira utiliza una trama detectivesca como eje narrativo, el realismo definitorio del género policial queda relegado a un segundo plano a medida que avanza la novela, donde se van multiplicando los indicios sobrenaturales. Un buen ejemplo comparativo es &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Falling angel&lt;/span&gt;, de William Hjortsberg, con la que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El bastardo decapitado&lt;/span&gt; comparte más de una similitud. Como la facultad de atrapar al lector en sus redes desde las primeras páginas.&lt;br /&gt;Sortelha, una pequeña aldea de Portugal, noviembre de 1912. La luz del alba ilumina la cabeza decapitada de un varón expuesta en la llamada &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Baranda de Pilatos&lt;/span&gt;, balcón vigía sobre la entrada del ruinoso castillo. Josefa &lt;span style="font-style: italic;"&gt;la Garduña&lt;/span&gt;, la loca del lugar, quien descubre el macabro hallazgo, jura que la cabeza ha pronunciado una palabra extraña: Armagedón. El testimonio alucinado de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;la Garduña&lt;/span&gt; sobre la testa parlante es tanto más insólito por el hecho de que la demente dice desconocer el significado de tal palabra. En realidad, nadie en Sortelha, donde casi todos sus habitantes son campesinos analfabetos, la ha escuchado jamás. Tampoco ningún paisano es capaz de identificar al degollado, de cuyo cuerpo no hay rastro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Le llegó el recuerdo presto, violento, con la potencia de una revelación. Y, sin embargo, se trataba de una mera asociación mental sin ninguna trascendencia&lt;/span&gt;. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Después de escuchar a aquella pobre mujer&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;recordó&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;un curioso artículo que había leído leído ya hace tiempo, en su primer año universitario, sobre leyendas de santos cefalóforos franceses. No encontraba la causa de su inquietud. Quizá, se dijo, aquel asesinato y su escenario medieval guardaban una conexión formal con alguno de los pasajes hagiográficos que almacenaba en su memoria inconsciente, y esto motivaba esa extraña sensación de descubrimiento que se resistía a ser aprehendido.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;O quizá se acumulaban demasiados elementos desconcertantes en aquel caso como para no caer en una especie de asombro supersticioso: la ausencia del cadáver, el traslado&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;ex profeso de la cabeza cortada a la Baranda de Pilatos, y esas imaginaciones macabras de la loca Josefa&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;con la palabra apocalíptica en la boca y el convencimiento de que La Cabeza de la Vieja, el ídolo pétreo del corral, había recibido su ofrenda, el sacrificio. Parecen señales de un mensaje, rastros indiciosos en el plan de un dios perverso.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;Estos &lt;span style="font-style: italic;"&gt;rastros indiciosos&lt;/span&gt;, luego en buena parte facilitados por un anónimo corresponsal, se irán multiplicando como piezas de un puzzle incomprensible cuya posibilidad de solución descarta los criterios racionales. Más allá de su cometido forense, Diamantino Azevedo se irá obsesionando en los misterios de un caso que en realidad parece perseguirle, como si él también formarse parte del plan &lt;span style="font-style: italic;"&gt;del dios perverso&lt;/span&gt;. Al cabo de unos meses, cuando la propia policía, &lt;/span&gt;&lt;span&gt;admitiendo su fracaso&lt;/span&gt;&lt;span&gt;, cesa las investigaciones, éstas se convertirán en una empresa personal del doctor, también en su principal afán. Guiado o extraviado por pistas siempre dudosas, pero cada vez más convencido de que el crimen de Sortelha es parte de un complot de dimensiones inconcebibles, Diamantino Azevedo recorrerá la geografía lusa en una especie de peregrinaje maldito, minando al tiempo su carrera profesional y asomándose a los peligrosos acantilados de la enajenación mental. Con unas miras indudablemente cinematográficas, recreándose en las descripciones, el autor nos hace visitar todo un catálogo de rincones del Portugal encantado: desde el romántico &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Cementerio de los Placeres &lt;/span&gt;capitalino hasta el tenebroso &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Hospital de la Misericordia&lt;/span&gt; de Beja, pasando por la propia Sortelha, el balneario -retratado de modo fantasmal- de Melgaço, la siempre sugerente Évora o una caprichosa finca de recreo en Sintra, a medio camino entre la típica quinta portuguesa y las invenciones enigmáticas del&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Sacro Bosque de Bomarzo&lt;/span&gt;, que podemos identificar como la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Quinta da Regaleira&lt;/span&gt;, aunque no se explicite como tal en el texto. El final de la novela es tan espectacular como incierto, y deja abiertas varias posibilidades. También parece augurar una continuación, una segunda parte que nunca llegó a publicarse. Difícilmente, dándose lo contrario, esta segunda parte hubiera igualado a la primera, amén de socavar una conclusión magistral, perfecta, que deja plantada en el lector una semilla de incertidumbre.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;El bastardo decapitado&lt;/span&gt; es una obra extrañísima en todos los sentidos. Publicada por entregas en la heterogénea &lt;span style="font-style: italic;"&gt;O diletante&lt;/span&gt; de Penafiel, una de las tantas revistas surgidas en la bonanza literaria de la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Renacença&lt;/span&gt;, y reeditada con escaso éxito por el propio autor seis años más tarde, en 1920, es la gran desconocida de las letras portuguesas, donde el predominio del realismo resulta aún más aplastante que en el caso español. Novela única, por lo demás, de Gonçalo Bandeira, un oscuro funcionario del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;concelho&lt;/span&gt; penafidelense, de discreta biografía, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;outsider&lt;/span&gt; cuya obra dispersa tan sólo comprende un pequeño ramillete de artículos de opinión, del mismo modo aparecidos en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;O diletante.&lt;/span&gt; Obra extrañísima también en cuanto a la originalidad del argumento y el virtuosismo de su estilo, impresionista en la pintura de los ambientes, expresionista en la manifestación de las emociones, manual de la metáfora implícita y de los calificativos, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El bastardo decapitado&lt;/span&gt; combina inéditamente el ritmo del folletín y la calidad prosística. Obra inmensa e intensa, lírica y terrorífica, que tarde o temprano, como su autor, alcanzará el reconocimiento que merece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1956100123144483587-7552816957231815669?l=www.gabrielcusac.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.gabrielcusac.net/2011/12/el-bastardo-decapitado-goncalo-bandeira.html</link><author>noreply@blogger.com (gabriel cusac)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-DkdyzXd0lwg/TyejDUec5fI/AAAAAAAAAqM/pZnIgLM_yUw/s72-c/WilliamKurelek_The_Maze-A.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587.post-7256834789599357499</guid><pubDate>Wed, 18 Jan 2012 18:20:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-24T17:58:37.879+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Invenciones dispersas</category><title>Original historia de mi antepasado nostramo (y III)</title><description>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-o9XPdBSwiWU/Tx7i0gv0nwI/AAAAAAAAAp0/603_G8ouit4/s1600/Arnold_Boecklin_-_Island_of_the_Dead%252C_Third_Version.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 220px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-o9XPdBSwiWU/Tx7i0gv0nwI/AAAAAAAAAp0/603_G8ouit4/s400/Arnold_Boecklin_-_Island_of_the_Dead%252C_Third_Version.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5701243570069217026" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;III. Del desembarco en Monastir hasta el final de esta historia&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Con la llegada antecedente del mercante de alfombras se habían corrido por Monastir informes de la sirena, y el califa Mustafá Ibn Abdalá dispuso recepción en el puerto con comité de gala, fuegos de artificio, grupo musical y bailarines, de tal modo que arribando el bajel de los oníricos hallaron estos grande e inesperada verbena. Luego hubo acompañamiento con guardia de honor hasta palacio, y en todo momento una gran multitud se apelotonaba tras la escolta por ver a la ondina, que bajó del barco montada en la tina de ruedas y cubierta su desnudez natural con una chilaba, pues no era caso de alterar a la ciudadanía ni mucho menos entrar en conflicto con los Honorables Censores de Buenas Costumbres Islámicas, inquisidores musulmanes muy escrupulosos ante cualquier resquicio de despelote.&lt;br /&gt;El mandamás les esperaba en la gran sala de ceremonias, donde se había dispuesto banquete muy original con besugo relleno de anguilas y langosta picada, cordero lechal a la naranja, perdiz estofada con pétalos de rosa y alhelí, y de postre higos garrapiñados, todo ello regado con limonada a la canela y zumo de granadina a la vainilla. Fue Catalina la primera en soltar la zalema, advertida de la costumbre, y a don Mustafá le agradó el solfeo de su acento extranjero, que se le antojó muy burbujeante. Gebel entregó como presente una espada de las ferrerías de Tule, con la empuñadura semejando una serpiente, y en la ceremonia de agradecimiento al ilustre se le escapó un cuesco aflautado del que nadie osó enterarse. Durante la comida contó el capitán de sus derroteros a través del Mar Legendario, tomando buena nota de hasta la más pequeña minucia el escribano oficial del califa, que era muy aficionado a prodigios y tenía una enorme biblioteca de libros de viajes, bestiarios y novelas ilusivas del orbe. De remate a la fiesta, tras los eructos de cortesía, actuaron volatineros lusos, encantadores de cobras indostaníes y tragafuegos del país. Finaron las diversiones muy entrada la noche, y el califa ofreció habitación con excusado a los navegantes, quedándose todos en palacio menos mi antepasado, quien, ya cumplido el requisito de atender al jerifalte antes que a nadie -o, por edicto, habría cabeza cortada-, marchó al hogar a reencontrarse con la familia, que era el único emparentado en Monastir.&lt;br /&gt;Cuenta la crónica que los días siguientes fueron de mucho agobio para el capitán, él que siempre se había jactado de hombre tranquilo y poco figurón en eventos, amigo de silencios y del pasear ausente por el zoco, por el puerto, por las callejuelas rumorosas de su ciudad. Y, desde su llegada, todo se tornaba quebrarse la paz entre recibir correos, cumplir entrevista con otros capitanes, satisfacer la curiosidad de transeúntes preguntones o firmar autógrafos a adolescentes de voz tiple. No le gustó, no, el tufo de la fama, puta traidora que empuja a dar más atención a lo ajeno que a lo propio, hasta matar el gesto espontáneo y el comportamiento libre, dos tesoros sin precio que todo hombre sensato se cuidaría de guardar. Y por colmo las tres esposas atosigando, celosas del trato de Gebel con Catalina, celosas de los cabellos rojos de la mitológica y de sus firmes teticas de nadadora, de que él finalmente la hiciera huésped en su propia casa -porque la pobre estaba en palacio como atracción de feria para visitas ilustres-, de las remembranzas que ambos se traían a propósito del Mar Legendario. Pero lo que más fastidiaba al nostramo era la merma de su imaginación, que entre pitos y flautas pareciera agotada, como si las vanidades del mundo real fueran demonios empeñados en extinguir la llama soñadora de su corazón. Y del mismo modo apagaba el brillo azul de los ojos de Catalina, que ahora también se sentía desterrada y sabía que no dejaba de ser un bello monstruo para los humanos.&lt;br /&gt;No habían transcurrido más de tres semanas desde la arribada a puerto cuando la tripulación de oníricos, incluyendo la sirena Catalina, desapareció de Monastir para no volver jamás. Dejó mi antepasado en un cofre una buena cantidad de dinares y la patente de exclusividad de la ruta a Gadir, anotando que fuera cedida en traspaso a un capitán amigo suyo, y que de ahí podían ir tirando las tres esposas, las cinco hijas y los dos churumbeles sin sufrir penuria en unos cuantos años. En Hassan, el hermoso, mayor de los hermanos e hijo de la preferida Fátima Tadea, continuó la dinastía.&lt;br /&gt;Pero esto ya es otra historia.&lt;br /&gt;Salam aleikum.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Semanario Béjar en Madrid, enero-febrero 1994&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1956100123144483587-7256834789599357499?l=www.gabrielcusac.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.gabrielcusac.net/2012/01/original-historia-de-mi-antepasado_18.html</link><author>noreply@blogger.com (gabriel cusac)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-o9XPdBSwiWU/Tx7i0gv0nwI/AAAAAAAAAp0/603_G8ouit4/s72-c/Arnold_Boecklin_-_Island_of_the_Dead%252C_Third_Version.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587.post-9181911696730856771</guid><pubDate>Fri, 13 Jan 2012 19:03:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-18T19:16:51.695+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Invenciones dispersas</category><title>Original historia de mi antepasado nostramo (II)</title><description>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-WQTGn2xiEIo/TxcLpdqvikI/AAAAAAAAApo/eO1qjDxyiJ8/s1600/sirena%2Bblog.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 396px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-WQTGn2xiEIo/TxcLpdqvikI/AAAAAAAAApo/eO1qjDxyiJ8/s400/sirena%2Bblog.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5699036660427098690" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;II. Del encuentro con la sirena Catalina hasta el despertar frente al Páfos chipriota, con breve rol de algunas islas del Mar Legendario.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Pues&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;he aquí que en la más grande estas islas yermas, sobre un farallón de la costa, lloraba muy acongojada una sirenita de larga y pelirroja melena, apunto yo que como la que pintara Arnold Boecklin en 1887, pero por lo visto en guapo, bien proporcionados los pómulos con la barbilla, y dentro del justo óvalo unos ojos de contorno almendrado y brillo azul, griega la nariz, los labios dibujando un beso, y a su lado un lunar. Tenía la piel muy blanca, algo pecosa, pechos altos y cintura delgada, la cola gris con destellos salmón.&lt;br /&gt;Ordenó echar el ancla Gebel El Cusaci, por no astillar el barco contra los escollos, y arriar la chalupa de desembarco, donde montó con el ama de nudos, porque siempre es más fácil que una fémina se explaye delante de otra. Y así pasó, que la náyade marina transparentó el motivo de su tristeza hablando largamente con la anudadora, las dos sobre la roca mientras el capitán, a los remos del bote, fingía distraerse mirando el mar, mirándose las manos, comiéndose las uñas, rascándose la coronilla, silbando una canción porteña. Dijo llamarse Catalina, y estar desterrada de las suyas por dar advertencia al célebre Ulises del peligro que él y los de su nave corrían si se dejaban llevar por los cantos, aunque así no fuera contado en la Odisea de Homero, quien, usando licencia literaria, quiso aderezar el drama con los tapones de cera y el héroe atado al mástil, cuando lo que hicieron los míticos fueron tomar las de Villadiego al aviso de Catalina, y punto. Descubierto su chivatazo, fue condenada a la soledad de las Guasonas, y ahí estaba, haciendo perlas de su pena.&lt;br /&gt;Mucho tiempo duró el parlamento entre ellas, mostrándose muy empática el ama de nudos, quien finalmente, con plácet del capitán, propuso a Catalina matar la soledad embarcando, que las Guasonas eran mal asiento con esas coñas de jugar al escondite, que la tripulación era gente muy maja, que el perdón de las suyas, si llegaba, ya la pillaría calva. Y de tal modo la sirena aceptó enrolarse en el barco de soñadores, compartiendo con ellos aventuras por aguas y tierras del Mar Legendario que el memorialista cita muy de pasada en diez renglones, un cruce con la Isla de San Barandán, un avistar a lo lejos el cabezón del terrorífico Kraken, paradas por turismo en las nórdicas Tule y Avalón, que llegó un momento de ponerse artúricos los soñadores, visita por provisiones a la Laputa de Gulliver, y la última fantasía que hallaron fue unos islotes, muy menudos, que jugaban a saltarse unos por encima de otros, y que mi antepasado nostramo bautizó como Islas de Pídola. No hay más noticia que a Catalina le hacía gracia el ombligo de los marineros, que se hizo bien a la pipa y que el carpintero gallego le construyó una bañera con ruedas para desplazarse en cubierta y no tener que andar cada dos por tres remojándose en el piélago.&lt;br /&gt;Despertaron al mundo real varados frente a los muelles de Pafos, en el Chipre bizantino, y era la primera vez que la tripulación lo hacía junto a un ser fabuloso. De regreso a Monastir tuvieron entrevista con un mercante paisano, que volvía de tierras siriacas cargado de alfombras damascenas y les adelantó presto por su aparejo de cuatro palos con velas de cuchillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(Continuará)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1956100123144483587-9181911696730856771?l=www.gabrielcusac.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.gabrielcusac.net/2012/01/original-historia-de-mi-antepasado_13.html</link><author>noreply@blogger.com (gabriel cusac)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-WQTGn2xiEIo/TxcLpdqvikI/AAAAAAAAApo/eO1qjDxyiJ8/s72-c/sirena%2Bblog.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587.post-1563783352913140436</guid><pubDate>Thu, 12 Jan 2012 18:38:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-12T21:26:01.770+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Invenciones dispersas</category><title>Original historia de mi antepasado nostramo (I)</title><description>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-zXtEwaCSJnA/Tw9BFRRWyyI/AAAAAAAAApc/HqoiCQdw1ZI/s1600/Velero%2Bacerc%25C3%25A1ndose%2Ba%2Bla%2Bcosta%252C%2BTurner.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 427px; height: 311px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-zXtEwaCSJnA/Tw9BFRRWyyI/AAAAAAAAApc/HqoiCQdw1ZI/s400/Velero%2Bacerc%25C3%25A1ndose%2Ba%2Bla%2Bcosta%252C%2BTurner.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5696843612438317858" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;...Y entonces Sinbad dejaba de ver, porque se le llenaban los ojos de lágrimas, unas lágrimas calientes y brillantes con las que pagaba, y bien amargamente, el derecho a guardar para él solo un tesoro de piedras fantásticas, todas ellas con una lucecita dentro, una lucecita perdida en una selva oscura.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Cuando el viejo Sinbad vuelva a las islas&lt;/span&gt;, Álvaro Cunqueiro&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;I. Del desván de mi casa&lt;/span&gt; a las Islas Guasonas,con presentación del capitán Gebel El Cusaci, marinero de fantasía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Esta es también la original historia de la sirena Catalina, que pescara mi antepasado de muy antaño Gebel El Cusaci, moro que era, allende océanos conocidos, en los afilados farallones de las Islas Guasonas, que son islas de cucú-trastrás en algún lugar, pero casi nunca el mismo, del caro Mar Legendario. Hallé estos singulares apuntes en el desván, buscando el resorte a un tabique de ladrillo que sonaba hueco y me hizo sospechar secreto. El truco era dar tres golpes seguidos y dos espaciados en una pieza que había más oscura que las demás; me costó bastante descubrir la argucia. Se amontonaba en el escondite mucha papelada ambarina, con genealogías ancianas y cuentos de la familia reunidos en veinte cuadernos de amanuense cosidos con hilo de oro. Plagadas muchas hojas de asuntos escabrosos y abundantes hazañas fuera de ley, se justificaba la pared falsa. Por las cuartillas, el anónimo memorialista era del XIX; en una esquinita venía impresa la leyenda:&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;VIUDA DE FILEMÓN CARRASPERA&lt;br /&gt;Papelería fina&lt;br /&gt;Béjar&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Buscando en periódicos viejos, hallé tal papelería encasillada en los setenta del mil ochocientos. Hubo de ser importante; se anunciaba a media página. El memorialista gastaba pluma muy barroca y egregia en caligrafía; nada más sé de él. Bien se cuidó el pájaro de dejar su pista.&lt;br /&gt;Las primeras notas, graves de maravilla, hablan de las insólitas aventuras de Gebel El Cusaci, navegante de Monastir, en el Túnez africano. Se lee de El Cusaci su condición de marinero de fantasía, siempre a la busca de tierras perdidas y ajenas a los geógrafos, capitán de un pequeño bajel velero del tiempo de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Las mil y una noches&lt;/span&gt;, bastante más añoso que su amo, gran nostálgico de las antiguallas fabulosas. Tenía mi antepasado, según la crónica, un ojo verde y otro marrón, barba tupida y negra, la nariz tan curva que podía besársela; era patiestevado de ancas y alzaba talla de rascar techos. Le colgaba de la oreja derecha un pendiente prodigioso, una luna de cobre que cambiaba de fases como la luna verdadera gracias a un hechizo simpático de magia egipciaca. Taquinero de vicio, echaba la taba clandestinamente en una posada del puerto, que las leyes del Alcorán son muy severas con los apostadores, y se ganaba la vida traficando con el Gadir cristiano, llevando sésamo, pimienta etiópica y nuez de cola, muy preciada en boticas de Occidente, y trayendo plata ibérica para los joyeros del califato. Pero lo que más gustaba era el navegar sin brújula, mapa o derrota por los infinitos caminos del Mar Legendario, donde la imaginación toma forma y la sorpresa puede aparecer a la vuelta de cada ola. Su tripulación la formaban grandes soñadores escogidos de muchos rincones del ancho mundo: de Cipango el cocinero, de Basora el maestro de velamen, grumete etíope como la pimienta, carpintero gallego, segundo griego, un ama de nudos turca, timonel siciliano y un viejo númida de Cirta que nada sabía de los enredos de la mar, pero que contaba hermosos relatos al nacer los tintes del ocaso. Y ya que todos tenían título naval, a él se le colocó de almirante honorífico.&lt;br /&gt;Comenzaba la dotación sus viajes fantásticos echando anclas en alta mar, y entonces todos hacían corro en torno a un enorme narguile de diez bocas, y la que quedaba libre sólo la usaron, de vez en cuando, algunos invitados de excepción. Cargado el vaso con perfumes naturales de la Persia, y en la cazoleta prendido el extracto de cáñamo del valle de Ketama, subían los vapores lenta y plácidamente, y cada cual contaba sus raras sabidurías oníricas hasta que Gebel, olfateando el aire, miraba al corrillo y decía sentir ya el olor dulzón de las aguas legendarias. Empezaba pues la verdadera travesía, y la primera operación antes de izar áncora suponía invocar viento si no llegaba ninguno. Era este arte de mañas muy curiosas, que si tocar flauta para llamar danzantes -muy incómodos, por su capricho de formar remolinos-, que si cantar romances para vientos poetas, que si quemar sahumerios para los catadores sibaritas, que si derramar aguardiente desde lo alto del palo mayor, como reclamo para aires dipsómanos... En la ocasión que cita el amanuense no hizo falta de tales industrias, pues de casual llegaba uno, avisada su presencia por un gigantesco pañuelo rojo que se aproximaba volantín al bajel. Ya conocían a este eolo los marineros, que era el extravagante Sarasa con su llamativo fular al cuello, todo seda de los vastos dominios del gran Khan. Cuando el viento Sarasa aparecía era preciso que el grumete se escondiera en la bodega, pues andaba el aéreo encaprichado del mozalbete y se hacía manos en torno suyo para acariciarle la faz de ébano.&lt;br /&gt;Viento era de los flojos, soplador muy a desgana, pero la gracia del Mar Legendario parece ser el dejarse llevar, y fue paseo calmo hasta que asomaron por el azul las Islas Guasonas, nombradas así porque a veces, viendo marinería, se hundían, buceaban una distancia y al poco volvían a emerger más lejos, confundiendo a las tripulaciones. No guardaban otra intención que la broma, y siempre aparecían y desaparecían muy despacio, por no provocar maremoto. Eran doce islas de roca cenicienta, sin más adorno que unos cuantos matorrales pelones y, por mayo, una colonia alada en escala migratoria de los llamados Pájaros De Llevar La Contraria, especie de gaviotas con cresta negra que vuelan panza arriba para ver correcto, porque nacen con los ojos al revés y en posición natural tienen el mundo dado la vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(Continuará&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1956100123144483587-1563783352913140436?l=www.gabrielcusac.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.gabrielcusac.net/2012/01/original-historia-de-mi-antepasado.html</link><author>noreply@blogger.com (gabriel cusac)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-zXtEwaCSJnA/Tw9BFRRWyyI/AAAAAAAAApc/HqoiCQdw1ZI/s72-c/Velero%2Bacerc%25C3%25A1ndose%2Ba%2Bla%2Bcosta%252C%2BTurner.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587.post-1918060543112860017</guid><pubDate>Sat, 07 Jan 2012 08:53:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-07T12:01:22.023+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Invenciones dispersas</category><title>El caballero, la dama, el diablo</title><description>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-MlDBtnywduI/Twglbs7kI_I/AAAAAAAAApQ/RuhHj1LIhIo/s1600/Caballero%2Bde%2BCressac.%2BFoto%2Bde%2Blancelottt2.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-MlDBtnywduI/Twglbs7kI_I/AAAAAAAAApQ/RuhHj1LIhIo/s400/Caballero%2Bde%2BCressac.%2BFoto%2Bde%2Blancelottt2.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5694842886657680370" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Invención a la sombra de Álvaro Cunqueiro&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordaba las recientes justas del Corpus bejarano -las flores de la duquesa, los oros predestinados, a cuestas la gloria nueva y de siempre- y el rumor del río se le hacía barahúnda de vítores cuando vio a la dama paseando por la ribera. Hada de cuento semejaba, tan blanca de piel, tan bello el rostro, una cascada rubia cayéndole hasta la cintura, su figura apareciendo y desapareciendo entre los álamos. Quisiera encuentro trovadoresco el caballero, descubriendo a la dama en un mal trance, tal como acosada por rufianes, asustada por una víbora o mismamente llorosa por haberse torcido el fino tobillo. Y surgir él de paladín salvador, rampando y pifiante su bruno corcel, lanzando destellos de plata su armadura, y una frase grandiosa al viento, cual "¡Santiago y cierra España!", pero que viniera al caso. Una grave puesta en escena. Y rendir a los rufianes tras enconada lucha, o degollar de un espadazo certero a la víbora, o, lo que sería mejor, tornar a la calma tras el énfasis de entrada y conseguir un vistazo licencioso al tobillo dolorido, haciéndose el interesante y recomendando a la postre emplasto de perejil y cebolla, remedio probado. Luego, ofrecerse para llevar a la dama a palacio, ella sobre la cabalgadura, él andando con las riendas en la mano y sudando heróicamente el peso de las latas que le cubren. ¡Qué socorro, la imaginación! Pero, como las circunstancias no eran dadas, el caballero dejó aparte sus novelas y se acercó -la celdilla del yelmo alzada, el caballo a trote académico- para preguntar por la Puente de los Romeros, ya conociendo que estaba a media legua, pero algún prologuillo había que buscar. Apreció, en llegándose a su vera, las montañitas del escote, adivinando los pechicos prietos.&lt;br /&gt;-¡Oh, hermosa dama, la más distinguida flor de estos campos! ¿Tendría a bien la rosa de sus labios revelarme el camino a la puente peregrina? Andan mis pasos extraviados -y al momento lamentó el caballero la redundancia floral,  la flor dentro de la flor.&lt;br /&gt;-Río arriba, gentil caballero, y va enfilado. ¿Y no es vos, lo digo por el pavés, el celebrado don Garci de Verín, que llaman invicto?&lt;br /&gt;El escudo del caballero -sirena, banda transversal, tres estrellas; y la sirena, como en los Villiers de la Bretaña, los grandes Lusiñán o los gallegos Mariño de Lobeira, madre legendaria de la saga- era famoso y temido en todo el reino. Tuvo una fugaz alegría don Garci de Verín reconociendo de nuevo las vueltas de su celebridad, pero sus ojos se apagaron tan prestos como habían lucido.&lt;br /&gt;-Lo soy, mi señora. De un torneo vengo y a otro voy, siempre errante como Asavero, el mal judío. Tristes laureles; bien quisiera la paz del porquero. Porque mi gloria es también mi maldición.&lt;br /&gt;-¿Cuándo se oyó tal cosa?&lt;br /&gt;-No se oyó, que yo sepa, en crónica y fábula de caballerías. Pero a fe que no miente mi ejemplo.&lt;br /&gt;Una nube tapó el sol, y al caballero se le vio también nublado tras su yelmo de penacho. Hubo un silencio gris, cruzando miradas dama y caballero. Ella anhelaba descubrir entera la faz del campeón; él ya escuchaba clarines de lance, aunque sabía que el río bramaba con la voz de un viejo dios. Y don Garci de Verín, fúnebre, dijo:&lt;br /&gt;-Bien quisiera, mi señora, hundirme en el solaz de sus ojos y hacer posada en ellos. Pero mi piel es mi armadura, y todo mi tiempo es perseguir el triunfo que me persigue. ¡Hice un pacto fatal!&lt;br /&gt;Y Belial emprendió el galope, relinchando burlonamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Semanario Béjar en Madrid, 17-Junio-1994&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1956100123144483587-1918060543112860017?l=www.gabrielcusac.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.gabrielcusac.net/2012/01/el-caballero-la-dama-el-diablo.html</link><author>noreply@blogger.com (gabriel cusac)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-MlDBtnywduI/Twglbs7kI_I/AAAAAAAAApQ/RuhHj1LIhIo/s72-c/Caballero%2Bde%2BCressac.%2BFoto%2Bde%2Blancelottt2.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587.post-4811607756116592160</guid><pubDate>Wed, 28 Dec 2011 18:23:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-12-30T07:35:52.028+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Bejaranías</category><title>Béjar, futura sede del Proyecto Salvación</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-PYlPsVVCccA/TvuBGnZuFWI/AAAAAAAAApE/HGA854K3uSM/s1600/aguja%2Bde%2Bauladereli.png"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 266px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-PYlPsVVCccA/TvuBGnZuFWI/AAAAAAAAApE/HGA854K3uSM/s400/aguja%2Bde%2Bauladereli.png" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5691284504768812386" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los bejaranos debemos congratularnos porque hoy, 28 de diciembre de 2011, nuestra ciudad&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;ha sido confirmada como futura sede del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Proyecto Salvación&lt;/span&gt;. Definitivamente, el gran monumento y el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Centro de Interpretación de la Salvación&lt;/span&gt; se instalarán en el Monte del Castañar, enfrentados a la Plaza de Toros, bajo el depósito principal de captación de aguas. Una estupenda parcela de titularidad municipal, situada en un paraje idílico, que el consistorio bejarano, con buen criterio, cede al Círculo de Empresarios Cristianos.&lt;br /&gt;Como es sabido, dos propuestas quedaron finalistas en el concurso de ideas convocado por la magna sociedad, resuelto a últimos de octubre del año en curso. Según veredicto de los doce miembros del Consejo de Administración, fue desestimada la opción presentada bajo el lema "Leuiticos", ciertamente un tanto escabrosa, que pretendía el uso de una sofisticada máquina ductiladora industrial como medio resolutivo. La propuesta ganadora, "Porta Coeli", firmada por el colectivo pacense &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La Brecha&lt;/span&gt;, no sólo elimina el controvertido sacrificio, sino que parece responder con mayor fidelidad a las intenciones del mensaje bíblico, origen primordial del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Proyecto Salvación&lt;/span&gt;. La gigantesca macroaguja de acero, elaborada por la empresa Afunbi, de Irún, posee una longitud total de 17 metros, de los cuáles 6 corresponden al diámetro del impresionantre ojo.&lt;br /&gt;Según nota de la agencia Europa Press, el acto inaugural está previsto para la Semana Santa del año entrante. El Círculo de Empresarios Cristianos ha manifestado su intención de invitar al evento a SS.AA.RR., Don Juan Carlos y doña Sofía, y al Nuncio Apostólico en España, monseñor Renzo Fratini. Aunque el programa de celebraciones está en proceso de elaboración, parece ser que el grupo local &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ars Musical&lt;/span&gt;, junto con la Banda Municipal, tendrán una participación destacada, ya que serán los encargados de interpretar varios temas de música sacra del eximio compositor bejarano José Lidón, para acompañar el paso de cien camellos argelinos a través del gran ojo de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La Aguja de la Salvación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1956100123144483587-4811607756116592160?l=www.gabrielcusac.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.gabrielcusac.net/2011/12/bejar-futura-sede-del-proyecto.html</link><author>noreply@blogger.com (gabriel cusac)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-PYlPsVVCccA/TvuBGnZuFWI/AAAAAAAAApE/HGA854K3uSM/s72-c/aguja%2Bde%2Bauladereli.png' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587.post-7840601813806656210</guid><pubDate>Mon, 12 Dec 2011 16:07:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-12-12T18:20:51.973+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Hombres de Musgo</category><title>"Los Hombres de Musgo y su parentela salvaje": ya circula</title><description>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-GQeaH7KcUno/TuY3cEZb59I/AAAAAAAAAo4/gtNC-bj1o7o/s1600/Foto%2Bcubierta%2BHombres%2Bde%2BMusgo%2B001.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-GQeaH7KcUno/TuY3cEZb59I/AAAAAAAAAo4/gtNC-bj1o7o/s400/Foto%2Bcubierta%2BHombres%2Bde%2BMusgo%2B001.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5685292534958122962" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Portada de "Los Hombres de Musgo y su parentela salvaje. El mito silenciado" (detalle)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A mediados de los noventa iniciamos la persecución del más extraño personaje de la ciudad de Béjar, el Hombre de Musgo, y el empeño nos condujo al país imaginario del salvaje. El resultado de ese largo y accidentado recorrido es este libro en el que se muestran sus orígenes míticos en el nacimiento de la vida urbana de Oriente Medio y sus derivaciones a través de las culturas de Occidente, incluso por la Castilla de Ultramar.&lt;br /&gt;Después de asistir a mutaciones contradictorias entre el Mal y el Bien, de acompañarlo en su vocación festiva, caballeresca y teatral hasta vestirse de verde &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Mó&lt;/span&gt; para la gran ocasión del Corpus bejarano, creemos fuera de duda el vínculo de los Hombres de Musgo con toda su parentela salvaje y milenaria, desde el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;lullu&lt;/span&gt; paleobabilónico hasta el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;homo sylvestris&lt;/span&gt; europeo y medieval, aunque sus antecedentes inmediatos haya que buscarlos en la diversión cortesana de los siglos XIV y XV, donde el mito queda soterrado bajo elaboradas invenciones de una élite que gustaba de rememorar los ideales de la Caballería -también la soñada felicidad pastoril o arcádica- en justas y torneos, pasos honrosos, momos, entremeses, églogas y danzas.&lt;br /&gt;La tradición de reconquista que hoy conocemos, la que se pregona como evento turístico, se ha demostrado muy posterior a la presencia de los Hombres de Musgo en la procesión del Corpus: fue tomando cuerpo bastante después, en el ocaso del Siglo de Oro (hacia 1679). Desde entonces hasta el presente ha transcurrido la etapa mejor conocida y en ella han aportado variaciones -y manipulaciones- significativas a la tradición autores como Díez y Oliva (1735), fray Liciniano Sáez (ca. 1790), José Mª Quadrado (1884), Robustiano García Nieto (1919) y, sobre todo, Juan Muñoz García (1941) -entre otros-, degenerando en una secuela de versiones donde el mito acaba oculto bajo un disfraz de tópicos locales.&lt;br /&gt;Nuestra aportación ha consistido en despojarlo de esa roña, rastrear la pista del salvaje bejarano hasta sus orígenes más remotos para mostrar su dimensión universal, establecer sus cercanos antecedentes parateatrales y clarificar, en lo posible, su incorporación a un relato fundacional cuyo proceso de formación es mucho más reciente de lo que pudiera suponerse.&lt;br /&gt;"Los Hombres de Musgo y su parentela salvaje. El mito silenciado", ya circula. Pasen y vean.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;José Muñoz y Gabriel Cusac&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1956100123144483587-7840601813806656210?l=www.gabrielcusac.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.gabrielcusac.net/2011/12/los-hombres-de-musgo-y-su-parentela.html</link><author>noreply@blogger.com (gabriel cusac)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-GQeaH7KcUno/TuY3cEZb59I/AAAAAAAAAo4/gtNC-bj1o7o/s72-c/Foto%2Bcubierta%2BHombres%2Bde%2BMusgo%2B001.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-1956100123144483587.post-2234421346068832917</guid><pubDate>Tue, 06 Dec 2011 10:03:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-12-06T11:55:46.112+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Lucía</category><title>El cuento más loco de todos los cuentos</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-63dddxYODfU/Tt3o5Mal-GI/AAAAAAAAAos/ipQWIkjAx-8/s1600/411px-Little_Red_Riding_Hood_-_Project_Gutenberg_etext_19993.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 274px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-63dddxYODfU/Tt3o5Mal-GI/AAAAAAAAAos/ipQWIkjAx-8/s400/411px-Little_Red_Riding_Hood_-_Project_Gutenberg_etext_19993.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5682954374094387298" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hola, Dani. Hola, Lucía.&lt;br /&gt;Quiero contaros hoy el cuento más loco de todos los cuentos. Además de un cuento loco es también un juego, porque os invito a que inventéis el final. Sólo es necesario un poquito de loca imaginación. Let´s go!&lt;br /&gt;Érase una vez una niña llamada Caperucita Roja, a quien su madre mandó llevar unas medicinas a la abuelita, que vivía en una casa de chocolate en medio del bosque. Era un bosque muy animado. Nada más entrar en él, Caperucita se encontró al Gato con Botas, que iba corriendo a hacer unos recados para su amo, el falso Marqués de Carabás. Caperucita preguntó a su amigo felino si pasaría cerca de la casa de chocolate, y, al decirle éste que sí, le dio la bolsa de la farmacia para que se la entregara a la abuelita. "Cuanto antes tenga las medicinas, mejor. Y así me da tiempo a visitar a Blancanieves y los siete enanitos. Ya pasaré después a ver a la yaya", pensó Caperucita, tan espabilada.&lt;br /&gt;-¡Adiós, Cape, me debes una! -se despidió el gato, y salió disparado como un rayo.&lt;br /&gt;-Adiós -dijo Caperucita.&lt;br /&gt;Siguiendo el camino, Caperucita encontró al Señor Lobo, alguien que antes era muy temido en el lugar. Pero el Señor Lobo ya nada tenía que ver con la bestia feroz que fue. Después de que, en cierta ocasión, le llenaran el estómago de piedras, había cambiado totalmente. Ahora era vegetariano y se había convertido en creyente de una religión muy pacífica y cantarina cuyo dios se llama Krishna. Vestido con una bata naranja, como visten los de su religión, el Señor Lobo recorría el bosque cantando "Hare Krishna, Hare Krishna", que quiere decir algo así como "Viva Krishna, Viva Krishna". Desde que dejó de ser feroz, el pobre lobo pasaba más hambre que los pavos de Manolo (que se fueron detrás del tren creyendo que era un gusano), y a veces, sin darse cuenta, lo que cantaba era "Hare Cabritillos, Hare Cabritillos". Cuando le vio Caperucita, el Señor Lobo iba comiendo unas miguitas de pan que alguien había ido dejando por el camino.&lt;br /&gt;-Hola, Señor Lobo.&lt;br /&gt;-Hola, Caperucita. ¿Dónde vas tú tan bonita?&lt;br /&gt;-Voy a ver a mi abuelita.&lt;br /&gt;-Dale recuerdos. Adiós, Capekrishnita...Digo Caperucita.&lt;br /&gt;-Adiós, Señor Lobo.&lt;br /&gt;Poco después, Caperucita llegó a la casa de Blancanieves y los siete enanitos, que eran unos jipis muy majos. Llevaban mucho tiempo instalados en el bosque, trabajando en labores artesanas, como figuras de madera, cerámica, y zapatillas y cinturones de cuero que luego vendían por los mercadillos de alrededor. Hace unos años se presentó Blancanieves en su comuna (que es la casa de los jipis; se llama así porque todo lo que tienen es de uso común), venida de no se sabe dónde, y les dijo: "Quiero ser jipi como vosotros". Los enanitos la admitieron, y desde entonces vivió y trabajó con ellos, pero justamente el día anterior se había marchado en el coche descapotable de un guaperas que se había acercado a la comuna para comprar, según decía, "algo original".&lt;br /&gt;-¡La verdad es que a mí siempre me pareció un poco pija! ¡Y encima el pollopera del descapotable no compró ni un botijo! -gruñó Gruñón.&lt;br /&gt;-Cada persona tiene que inventar su camino -sentenció Sabio.&lt;br /&gt;Tímido lloraba recordando a Blancanieves, porque en el fondo estaba enamorado de ella, aunque nunca llegara a decírselo. Mudito intentaba consolar a Tímido, haciendo burla de Blancanieves. Se paseaba de un lado a otro de la habitación, contoneándose como una modelo, y cada vez que se daba la vuelta hacía un corte de mangas. Dormilón no decía nada, porque todavía no se había levantado de la cama. Y Feliz reía las gracias de Mudito.&lt;br /&gt;Caperucita se despidió de los enanitos, triste por la marcha de su amiga. Al poco tiempo llegó a casa de la abuelita, pero antes de entrar, una niña que asomaba desde una esquina del granero hizo gestos a Caperucita para que se acercase sin hacer ruido. Esta niña se llamaba Gretel. Gretel, antes de hablar con Caperucita, se os quedó mirando. A vosotros, sí, a vosotros, y entonces dijo:&lt;br /&gt;-¡Ahora os toca inventar el final de este cuento!&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1956100123144483587-2234421346068832917?l=www.gabrielcusac.net' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.gabrielcusac.net/2011/12/el-cuento-mas-loco-de-todos-los-cuentos.html</link><author>noreply@blogger.com (gabriel cusac)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-63dddxYODfU/Tt3o5Mal-GI/AAAAAAAAAos/ipQWIkjAx-8/s72-c/411px-Little_Red_Riding_Hood_-_Project_Gutenberg_etext_19993.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></item></channel></rss>
